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Las mentiras de Alex Castellanos
La noticia de la renuncia de Alex Castellanos Lugo como director general del Instituto Municipal de Turismo, Cultura y Fomento (IMTCF) de Girardot, puede ser la mejor del año. No importa que recién inicie el 2023.
Desde el momento en que el Concejo de Girardot de manera equivocada y caprichosa decidió aprobar la creación del cargo de director general del Instituto, se demostró que ni la Corporación con su anuencia, ni el alcalde Lozano con el nombramiento de Castellanos en un cargo exigente de responsabilidad y capacidades, tenían la más remota idea de lo que en verdad necesita esta entidad, mentirosamente autónoma e independiente.
Afirmo esto, porque Alex Castellanos no tiene ni idea de lo que es el turismo; que se sepa, no posee ninguna habilidad o destreza sobre el tema. Y mucho menos tiene el bagaje, la sensibilidad y el gusto por la Cultura, esto último, en toda su extensión.
El que tenga un pequeño vínculo con el sector gastronómico, y en algún momento haya alquilado aparatos de sonido para eventos comerciales, de ninguna manera lo convierte mágicamente en un experto conocedor de los dos aspectos matrices del desarrollo de la casi ciudad: el turismo, que se supone es la principal actividad económica de la que vive Girardot, y la cultura, como formadora de seres humanos decentes, sensibles y pensantes.
Pero, a fin de cuentas, estas carencias no deben sorprender porque son coherentes y acordes con la mayoría de los funcionarios promedio que Lozano ha contratado a lo largo de su desafortunada estadía vacacional en la Alcaldía, que está por cumplir cuatro insoportables años.
Así que, la mácula más notoria que quedará en la historia laboral de Castellanos — al menos la más mediática en el sector público —, será haber renunciado incumpliendo el compromiso de entregar el informe final del Reinado Nacional del Turismo 2022, que según confirmó en la sesión del Concejo del 21 de noviembre pasado, el operador logístico tenía plazo hasta el 27 de diciembre para hacer entrega del informe de supervisión.
Confirmó en su lectura sosa de aquel día que, $3 496 281 396 se gastaron, con mayúsculas, entre el reinado Señorita Girardot y el Reinado Nacional del Turismo. Pero con lo que no contaba fue que luego de su intervención el concejal Andrés Trujillo, hoy presidente de la Corporación, denunciara públicamente posibles irregularidades o sobrecostos en la parte contractual. De manera detallada enumeró varios contratos y eventos que, presuntamente, se iban a cobrar sin que se ajustaran a la realidad con lo especificado en la propuesta económica entregada para la licitación.
El director general del IMTCF sorprendido por la información del concejal Trujillo, abundante en detalles y minucia, echó mano a su arrogancia y expresó dos frases célebres que quedaron sin piso en poco tiempo. Primero advirtió, «Y aquí volveré, al Concejo Municipal, ¡claro que sí! Para darles el informe final». Y dijo, defendiendo su honorabilidad, seguramente la misma que ostentaba cuando fue concejal, «No voy a renunciar porque no me he robado un peso».
Pues con su renuncia ha dejado en el ambiente un olor rancio porque el primer compromiso fue incumplido, y en cuanto a la segunda frase él queda en entredicho, esclavo de sus propias afirmaciones.
Y es que hay que ser claro en algo. El hecho de que haya decidido renunciar, o que quien equivocadamente lo nombró en el cargo le solicitara su renuncia, no significa que omitiera entregar el informe de supervisión oportunamente, porque una situación no conllevaba a la otra. Además, si como lo expresó en varias ocasiones en el Concejo como director general, era menester demostrar su honorabilidad y honestidad, con más razón era imperativo que desde adentro, o por fuera del Instituto, entregara el informe final como una señal inequívoca de transparencia y seriedad con su función y de respeto con los girardoteños.
Ahora bien, aunque es una excelente noticia su salida del IMTCF, queda una certeza disfrazada de incertidumbre, y es a quién va a elegir el alcalde para que reemplace al director saliente. Porque demostrado está hasta la saciedad que Lozano en la mayoría de los casos no nombra a los funcionarios por sus capacidades profesionales, sino por la obligación de devolver favores o sacar provecho personal de sus decisiones acomodadas. O si no entonces, ¿cuantos cambios ha tenido el gabinete durante su estadía en el quinto piso?
Jonhatan Gómez, expresidente del Concejo de Girardot y ponente del Proyecto de Acuerdo que solicitaba la creación del cargo de director general del IMTCF, defendió el mismo arguyendo la importancia que significaba para el Instituto y para la ciudad sin las acacias la llegada de una figura burocrática como la que al final los concejales aprobaron.
Pues doce meses después de su llegada se va Alex Castellanos Lugo sin haber cumplido el objetivo principal por el cual se creó el cargo y se le encomendó la tarea, que fue transformar el IMTCF en una entidad productiva y sostenible financieramente.
Pero en cambio sí dejó una serie de contratos susceptibles de revisión, unas escuelas de formación escuálidas, un Consejo de Cultura ignorado sistemáticamente, unos gastos de representación para evaluar, y además de muchos otros temas, unas cuentas del Reinado Nacional del Turismo (RNT) 2022 que al parecer no cuadran.
En síntesis, alegra que se haya ido, pero preocupa sobremanera quién llegue.
Adehala: El martes 10 de enero lo visité en su oficina para entrevistarlo. Aunque posiblemente ya sabía de su renuncia (desde la semana anterior me habían informado que estaba trasteando), me citó para el día siguiente. Cita que incumplió.
*Las opiniones plasmadas por los columnistas en ningún momento reflejan o comprometen la línea editorial ni el pensamiento de Plus Publicación.
Afirmo esto, porque Alex Castellanos no tiene ni idea de cómo administrar y fortalecer el turismo; que se sepa no posee ninguna habilidad o destreza sobre el tema. Y mucho menos tiene el bagaje, la sensibilidad y el gusto por la Cultura, esto último, en toda su extensión.