Columnistas
El ajedrez a la ciega del alcalde de Girardot
Llama la atención la utilización de un tablero de ajedrez para anunciar los «revolucionarios» cambios que hizo el alcalde Lozano en el gabinete Municipal iniciando el 2022.
Y atrae la comparación porque para los que juegan ajedrez está claro que no es un juego en el que se mueven las figuras o fichas sin ton ni son, sino antes, por el contrario, exige una lucidez mental en cada uno de los movimientos, que son los que configuran y construyen una estrategia y una táctica para la victoria.
Mover a cuatro funcionarios (Katherine Medina, Saida Fernanda Gálvez Chávez, Gloria Estefany Martínez Capera y Pedro Javier Rodríguez) de manera simultánea de un cargo a otro sin aparentes justificaciones técnicas o profesionales, no presenta soluciones de fondo para problemas tan serios como el del tránsito en Girardot, en donde, por ejemplo, se continúa incumpliendo con el Decreto 067 de 2021 que establece unos horarios específicos para el cargue y descargue dentro de la casi ciudad. ¡Nadie lo cumple!
Las calles continúan siendo bahías a destajo que cada buen comerciante, pero mal ciudadano, apropia para lucrarse económicamente perjudicando a sus vecinos y a quienes transitan por allí. Hay lugares, a tres cuadras de la Alcaldía Municipal, en los que en horas pico del mediodía parcelan media vía para descargar mercancía, agregándole al abuso e incumplimiento de la norma, la contaminación que originan en un área en donde se expenden alimentos. Esto como uno de muchos ejemplos que pueden presentarse.
Con esto no estoy poniendo en tela de juicio a Saida Fernanda Gálvez Chávez, abogada con maestría en Derecho Administrativo. Demostró, de alguna manera, gestión en su cargo en la Secretaría de Desarrollo Económico y Social. Pero no es suficiente para encargarle una cartera que, por sus características y las condiciones propias de Girardot, necesita un profesional con suficiente experiencia en el tema de tránsito y transporte.
¿Acaso esto no va en contravía, valga la expresión, con la brillante contratación que hizo Lozano de Diana Patricia Molina Zambrano, con quien se ufanaba de haber importado desde Puerto Boyacá, con tres o cuatro personajes de su equipo de trabajo, presentándola como una profesional con todo el recorrido y experticia en el campo de tránsito y transporte?
La misma que describió la situación de la oficina de Tránsito y Transporte de Girardot, en una sesión en el Concejo Municipal, como precaria, caótica, deficiente, tortuosa, desorganizada, desactualizada, advirtiendo además que recibía «una Secretaría totalmente en ceros», y que «el día que menos pensemos colapsa Tránsito».
Con toda la experiencia del mundo se fue sin haber ni siquiera iniciado su gran propuesta para la casi ciudad, el Plan Maestro de Movilidad proyectado a 20 años. Llegó la concesión de esta cartera como la gran solución a un problema que va más allá de endosarla al mejor postor, sin dejar claro sobre el papel, lejos de la verborrea, los beneficios que representa para Girardot.
En la Secretaría de Gobierno Lozano ha nombrado como titulares a cinco profesionales desde el comienzo de 2020. Su primera jugada maestra, para continuar hablando en términos ajedrecísticos, fue el nombramiento del comunicador social Boris León Benavides. Quien por todos los problemas personales y sentimentales que tenía en el momento, y que trascendieron en redes sociales, además de la animadversión de un amplio sector de la comunidad, no era la ficha clave para ocupar el segundo cargo más importante en la Administración.
Desde ese momento hasta enero de 2022, el Alcalde ha ejecutado ocho movimientos en los que han intervenido el ya mencionado Boris León, Lyda Aurora Vargas Urrea, Juan Pablo Díaz Vanegas, Álvaro Mantilla Bernal, Katherine Medina, y el recién nombrado Pedro Javier Rodríguez.
Es decir, que en veinticuatro meses Girardot ha tenido entre titulares y encargados a 8 funcionarios, lo que matemáticamente da un promedio de un secretario de Gobierno cada tres meses. ¿Qué institución pública o privada arroja resultados positivos en su gestión cuando cada trimestre se presentan movimientos en su gerencia?
Esta cantidad de «variantes», seguimos con el ajedrez, desde el punto de vista administrativo y con el conocimiento que se tiene de cada una de las renuncias o traslados en tan corto tiempo, como es el caso de Katherine Medina, sugieren resultados deficientes en la gestión o incompatibilidades entre el funcionario y Lozano. Pero también demuestra, aquí no sugiere, que el dueño del tablero, el que decide qué «ficha» colocar y en qué lugar, se ha equivocado la misma cantidad de veces, lo que de por sí debería ser una preocupación mayor, y demuestra una debilidad para el desarrollo sostenido de esta casi ciudad que se acostumbró a todo, sin rechistar para nada.
Generalmente, con algunas excepciones y con jugadores bisoños, en el ajedrez los peones se sacrifican manteniendo la defensa y apuntando llegar al final del tablero para coronar una dama o la figura necesaria para triunfar en la batalla. Aquí, sin proponer por supuesto que los cuatro funcionarios son peones, de ninguna manera, sí se puede decir que se expone a cuatro personas a desempeñar nuevamente cargos diferentes, sin garantizar que al final se logrará el éxito, que en este caso no es la consecución de una nueva «ficha», sino la evolución desde todos los puntos de vista de la casi ciudad.
Sigue el alcalde Francisco Lozano Sierra jugando una partida de ajedrez a la ciega, sin poderse comparar con ajedrecistas como Philidor o Alekhine, representantes sobresalientes en esta modalidad.
Al final de cuentas, de perder, a los jugadores la derrota solo los afectaría en su ego y su reconocimiento a nivel mundial. Pero en el caso de la casi ciudad, si las jugadas que Lozano ejecuta no son las maestras que se necesitan, el jaque mate será para Girardot.
*Las opiniones plasmadas por los columnistas en ningún momento reflejan o comprometen la línea editorial ni el pensamiento de Plus Publicación.
Sigue el alcalde Francisco Lozano Sierra jugando una partida de ajedrez a la ciega, sin poderse comparar con ajedrecistas como Philidor o Alekhine, representantes sobresalientes en esta modalidad.