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Continúa sin brújula la Secretaría de Tránsito y Transporte de Girardot.

Continúa sin brújula la Secretaría de Tránsito y Transporte de Girardot.

La renuncia de Saida Fernanda Gálvez Chávez como secretaria de Tránsito y Transporte de Girardot no solamente afecta el regular funcionamiento que podría esperarse con su permanencia en esa cartera, sino que una vez más se demuestra la debilidad que tiene en toma de decisiones el alcalde Francisco Lozano Sierra.

En ese mal llamado juego de ajedrez con el que han pretendido, equivocadamente, comparar las piruetas administrativas que realiza de despacho en despacho Lozano, esta última jugada tenía todas las advertencias para que terminara de esta manera, es decir, con la Secretaría nuevamente acéfala.

Fue un error del Alcalde «mover» a Saida Fernanda de la Secretaría de Desarrollo Económico y Social, en donde era evidente que estaba sintonizada y empatizada con los diferentes programas sociales y sus beneficiarios, para desacomodarla en una cartera nueva para ella, que exige  sí o sí experiencia profesional demostrada.

¿De qué estoy hablando? De que la ley, no los detractores ni enemigos del gobierno actual, exige que, para poder ser secretario de Tránsito y Transporte en cualquier ente territorial, «deberán acreditar formación profesional relacionada y experiencia en el ramo de dos (2) años o en su defecto estudios de diplomado o posgrado en la materia». Lo dice la Ley 1310 de 2009, en su artículo 8.

Este ya era un impedimento mayor y suficiente para que no se tuviera en cuenta su nombre para ese traslado sin sentido, que al final, como ya se sabe, se realizó sin análisis suficiente, y tal vez sin la intervención oportuna de algún asesor que impidiera ese sacrificio innecesario.

Y en esto el tiempo es implacable, tarde o temprano permite ver cómo los caprichos pequeños se convierten en grandes errores. De alguna manera la falta de experiencia en materia de tránsito y transporte vino a cobrar su cuenta. Ya lo había escrito en mi columna, “El ajedrez a la ciega del alcalde de Girardot”, el 8 de enero pasado, cuando hablando de las capacidades de la secretaria de tránsito recién nombrada, señalé: «Con esto no estoy poniendo en tela de juicio a Saida Fernanda Gálvez Chávez, abogada con maestría en Derecho Administrativo. Demostró, de alguna manera, gestión en su cargo en la Secretaría de Desarrollo Económico y Social. Pero no es suficiente para encargarle una cartera que, por sus características y las condiciones propias de Girardot, necesita un profesional con suficiente experiencia en el tema de tránsito y transporte».

Esa misma situación vino a aflorar en la sesión del Concejo el pasado viernes (11.03.22) cuando el concejal Juan Carlos Ortiz, permanente y ácido crítico del trabajo de Saida Fernanda, recalcó su inexperiencia para ocupar el cargo al que ahora renuncia.

Pero queda algo rescatable de toda esta situación,  y es que a partir de la fecha es imposible que el Concejo Municipal, veedores, alcalde, oficina de Talento Humano, y todos los interesados en el cumplimiento de la norma, se hagan los de la vista gorda o los desentendidos permitiendo que el próximo y los siguientes secretarios de Tránsito de Girardot no cumplan con lo establecido en el artículo 8 de la Ley 1310 de 2009. De ser así, podría entenderse como una persecución en contra de la abogada Saida Gálvez, al no permitírsele que juegue con las mismas reglas que los demás.

Y a propósito, se presenta otro interrogante oportuno: ¿los secretarios de Tránsito y Transporte anteriores han acreditado «[…] formación profesional relacionada y experiencia en el ramo de dos (2) años o en su defecto estudios de diplomado o posgrado en la materia»? Y que quede claro que no lo pregunto únicamente para esta Administración.

Por otra parte, no deja de llamar la atención el olor a un rancio ambienta laboral, en donde parece, de acuerdo a las declaraciones entregadas a Plus Publicación por la funcionaria, que no a todos los contratistas les apasiona su trabajo, sino que antes por el contrario, «[…] es que la gente a veces viene como a no trabajar, como que no importa si llega a las ocho o a las ocho y media, que no importa si está pegada (sic) al celular […]. Ya que de pronto es que no le guste, que se vinculan simplemente por cumplir y no les gusta lo que hacen […]». ¿Por qué no pensar que este corto circuito de alguna manera pudo influir para que no solamente su «inexperiencia» fuera su enemiga, sino también la presión que posiblemente se pudo ejercer, porque resultó incomoda para más de uno?

Si hay algo cierto, y los equivocados con la comparación quieren continuar hablando en términos ajedrecísticos, en este torpe movimiento Lozano sacrificó una «reina» que era importante dentro de su estructura administrativa. Porque sin ser deslumbrante, estaba cumpliendo normalmente en la Secretaría de Desarrollo Económico y Social. Y en cambio, después de dos años largos él no ha sido capaz de colocar en manos especializadas y eficientes la Secretaría de Tránsito y Transporte; ni de hacer cumplir los Decretos que sobre movilidad ha emitido; ni de recuperar las vías invadidas por automotores y vendedores ambulantes; ni de iniciar una pedagogía seria alrededor de cultura ciudadana en el tema de movilidad, ni de poner a funcionar el Plan Maestro de Movilidad en la ciudad sin las acacias.

Nuevamente la Secretaría de Tránsito y Transporte es el niño feo de la casi ciudad. Cada vez más haraposo, ajado, debilucho, esperando que un padrastro (la Concesión), sea quien le dé un cuarto aire y logre sacarlo de su miseria administrativa.

*Las opiniones plasmadas por los columnistas en ningún momento reflejan o comprometen la línea editorial ni el pensamiento de Plus Publicación.