Columnistas
El olvido de los animales
Las sociedades que progresan sostenidamente son aquellas con la capacidad de reconocer sus necesidades y la urgencia de cada una de ellas. No ha sido así con la construcción del albergue municipal para fauna (coso municipal) en Girardot. Nadie lo ha considerado una necesidad inaplazable, a pesar de que el no tenerlo es un problema de salud pública.
El desalojo ordenado a la Fundación Girardot Animalista revive una problemática que nadie ha querido asumir: la sociedad civil, los gobiernos municipales y departamentales, las diferentes Juntas Defensoras de Animales han ignorado esta urgencia, que contraria a su importancia, se utiliza como insumo mediático y revanchismo político.
¡Qué tal en pleno cuarto de siglo XXI discutiendo la construcción de un albergue para animales! De no creer.
Desde nuestra línea editorial hemos sido insistentes exponiendo en distintos momentos la obligación de la construcción de un albergue municipal para fauna, o un hogar de paso público a donde se puedan llevar los animales domésticos perdidos o abandonados por inescrupulosos descerebrados.
Nueve publicaciones desde el 5 de enero de 2019 hemos realizado en Plus Publicación subrayando la negligencia de los gobiernos para cumplir con lo establecido en la Ley 2054 del 2020. El Artículo 119 señala: «En todos los distritos o municipios se deberá establecer, de acuerdo con la capacidad financiera de las entidades, un lugar seguro; centro de bienestar animal, albergues municipales para fauna, hogar de paso público, u otro a donde se llevarán los animales domésticos […]», víctimas por abandono, pérdida, desatención estatal o la tenencia irresponsable de los animales domésticos de compañía.
Adrede resalto capacidad financiera, porque este aspecto es inaceptable como caballito de batalla en la casi ciudad; no cuando se pagan mil millones de pesos para que un ídolo juvenil al que no se le entiende lo que balbucea, salte y grite sobre una tarima por menos de dos horas. O en donde fantásticamente una centena de muñecos en fibra de vidrio se comen diez mil millones de pesos, sin que se sepa la verdad sobre este despilfarro, por darle un nombre decente. ¡Dinero sí ha habido!
Pocos ciudadanos son los que responden por lo que los gobiernos municipales ignoran sin el mínimo atisbo de vergüenza: perros y gatos abandonados a su suerte son auxiliados con el recurso económico y el tiempo que nadie reconoce ni agradece a estos samaritanos animalistas.
Hay ejemplos: Clara Urueña, quien falleciera hace poco, dedicó más de veintisiete años de su vida a la protección de perros y gatos. Fundadora de la Asociación Defensora de Animales de Girardot (ADAG), en una charla que sostuvimos en julio de 2021, sobre el albergue señaló: «Desde que yo estoy trabajando con animales a título personal, como 23 años, sé de la intención dizque de un "coso municipal" en Girardot. Nunca se ha logrado, nunca se ha hecho. Yo considero que puede haber dos factores importantes: primero, la falta de compromiso de la Alcaldía, y segundo, no sé qué tanto dinero se va. Parece que no hay dinero nunca para eso […]».
La Dama de los Gatos, así llamé en un reportaje a Beatriz Helena Gómez Moncaleano. Mujer sensible que madruga todos los días para desde las cinco de la mañana alimentar la mayor cantidad de gatitos que el tiempo y el presupuesto le permiten. Hoy en día acompañada de Rodolfo Castro Villareal, coequipero y escudero incondicional; en una bicicleta de turismo visita cada uno de los rincones en donde los gatitos permanecen escondidos, huyendo de la maldad racional.
Mientras que personas como estas y otras más han entregado parte de su vida, de sus recursos económicos y de su tranquilidad al incipiente pero abnegado cuidado de gatitos abandonados, el Municipio como ente jurídico se ha declarado por décadas incapaz, impotente, inerme, indiferente e indolente ante una problemática que, vaya ironía, es expuesta por funcionarios de diferentes administraciones, pero como una estadística más.
En enero de 2020, la secretaria de Salud, Ana Judith Gamboa Mantilla, señaló durante la verificación del diagnóstico situacional de Girardot en donde se establecían las diez primeras causas de morbilidad y mortalidad, que el segundo evento de interés en salud pública eran las agresiones por animales potencialmente peligrosos, terminando el año 2019 con un total de 545 casos.
Lo legal tampoco funciona: por una queja interpuesta por Roberto Acosta Díaz, la Personería Municipal de la casi ciudad abrió en el 2020 investigación disciplinaria contra siete funcionarios. Acosta Díaz denunció ante la Procuraduría Provincial de la casi ciudad que, «[…] las autoridades municipales de Girardot no están cumpliendo con la normatividad vigente, donde exige que los municipios o entidades territoriales deben tener un coso municipal».
¿Qué sucedió? Nada. Algunos de estos investigados hoy hacen parte del gabinete de gobierno; otros y otras se pasean por los pasillos del edificio municipal.
Este punto de quiebre tiene que servir para que se inicie la construcción real de un albergue para fauna, y el compromiso de este y los demás gobiernos venideros de apoyar a refugios o fundaciones legalmente constituidas que reciban, rescaten, alberguen, esterilicen y entreguen animales en adopción. No es un favor, es una responsabilidad que la misma Ley 2054 señala.
Es inevitable preguntar: ¿de qué se olvidaron los animales?
*Las opiniones plasmadas por los columnistas en ningún momento reflejan o comprometen la línea editorial ni el pensamiento de Plus Publicación.
¡Qué tal en pleno cuarto de siglo XXI discutiendo la construcción de un albergue para animales! De no creer.