Columnistas
Los escombros de Girardot
La vergüenza de que Girardot durante más de quince años no haya logrado mantener activa una escombrera municipal demuestra que la casi ciudad desde tiempo atrás ha sobrevivido bajo el imperio del desorden, en el que la indolencia ha sido su estandarte, con un eslogan impronunciable. A pesar de que los «interesados» en administrarla deberían saber que las ciudades humanas se construyen desde su orden y sus necesidades esenciales urgentes para alcanzar sostenibilidad, progreso y desarrollo.
Una escombrera municipal es uno de los obsequios principales, que, desde mi punto de vista, debería entregársele a Girardot en su cumpleaños, en lugar de una torta gigante endulzada y decorada con fantasías que suenan bonitas bajo el frenesí de juegos pirotécnicos. Asombra un municipio que en 173 años no ha logrado suplir sus necesidades básicas para acercarse, al menos, al concepto de ciudad. De esto hago un breve bosquejo en mi columna de opinión, Girardot, la cumpleañera olvidada.
En la casi ciudad se ha mirado con esmerado desprecio la necesidad de construir desde el diagnóstico y la planeación. Como en una posta atlética cada cuatro años cambia de mano la improvisación, que solo persigue el propósito de impresionar mostrando «resultados» desbordantes en sus Planes de Desarrollo; pero que no impactan, no inciden, en una palabra, no aportan a la construcción de ciudad. Ni siquiera al ritmo que lo hace el municipio más atrasado de nuestros vecinos.
El 27 de junio de 2017 quedó en firme la Resolución No 1296 del 23 de mayo de 2017 que autorizaba al Municipio de Girardot a realizar la disposición final de escombros en el predio que para sus efectos legales se conoce como Lote La Escombrera, ubicado en la vereda Potrerillo, aproximadamente a cuatro kilómetros del casco urbano de la casi ciudad.
Prácticamente desde el principio del proceso para el establecimiento de una escombrera municipal en la casi ciudad, se presentó una serie de «olvidos administrativos» evidentes en la documentación que, sobre esta escombrera fallida desde sus inicios, reposa en los archivos de la Corporación Autónoma Regional (CAR), Alto Magdalena. Detallar cada caso sería engorroso por lo dispendioso que significa revisar al detalle más de 100 documentos a los que tuve acceso, resultado de un derecho de petición que extendí a esa entidad.
Cuenta la triste historia de Girardot que, desde el 12 de junio de 2009 el Municipio hizo entrega a la CAR del Plan de Manejo Ambiental Para el Establecimiento de la Escombrera del Municipio de Girardot.

De oficio la CAR realizó visita de inspección ocular al sitio denominado California, en la vereda San Lorenzo (Potrerillo), en donde se informó por parte del Municipio que funcionaría el sitio para la disposición final de escombros.
De la visita ocular de oficio por parte de la CAR resultó el Informe Técnico 871 del 5 de diciembre de 2014. Documento que refleja la falta de seriedad y responsabilidad de quienes han gobernado la casi ciudad, haciendo que aquí nunca sea posible nada. Es decir, ¡la casi ciudad del nada se puede! Que traducido a la realidad es, ¡del nada se quiere!
En el documento se menciona que, «[…] la disposición final que se realiza en el predio no corresponde a las características propias de una escombrera, debido a que se descarga todo tipo de residuos sólidos configurándose lo que podría denominarse un botadero a cielo abierto […]»; «[…] el mencionado informe señala que la descarga de escombros se viene realizando en el predio de manera indiscriminada, sin control de las autoridades locales, ni responsables visibles de la actividad realizada, donde se observan residuos sólidos ordinarios de origen al parecer doméstico entre los que predomina el plástico, mezclado con escombros […]».
Pero nada de esto es suficiente, hay dos perlas más: primera, el abogado Deivis Fernández Aguirre, gerente general de Ser Regionales, en ese momento entidad responsable de la escombrera, presentó la solicitud de prórroga de la Resolución 1296 que autorizaba la disposición final de escombros, «[…] posterior a la fecha de vencimiento del permiso del Plan de Manejo Ambiental, TODA VEZ QUE ESTE EXPIRÓ EL 26 DE JUNIO DE 2022». La solicitud fue recibida el 28 de junio de 2022 de acuerdo con documentación emanada de la CAR.
Segunda perla: siguiendo el hilo anterior, la CAR requirió al Municipio de Girardot para que fuera el alcalde Francisco Lozano Sierra, como titular del instrumento ambiental, o a quién él autorizara, que realizara el mencionado trámite; pero dice el documento que «[…] el titular del permiso no atendió el requerimiento dentro del plazo otorgado […]», lo que originó el archivo del expediente.
En cuanto a lo que ha sucedido en el tiempo reciente, la entidad medioambiental me confirmó que a la fecha de la respuesta del derecho de petición para elaborar esta columna (30.10.2025), «[…] no se evidencia trámite alguno para la obtención de los respectivos permisos para poner en funcionamiento la escombrera municipal» por parte de esta Administración. Dos años después de posesionada, ¿para nadie es importante que la casi ciudad tenga una escombrera municipal?
En la casi ciudad se ha equivocado el camino: se piensa que la cultura y el turismo por sí solos son sostenibles; que no importa el envase en el que se ofrece el producto, sino el ruido que hace este cuando se exhibe.
El collage que se ofrece en Girardot a los visitantes, exponiendo meticulosa, esmerada y abundantemente escombros, basuras, y un pájaro que se ha convertido en nuestra ave municipal por excelencia, el chulo, continúa catapultándonos hacia un destino turístico atiborrado de personas, pero no sostenible. Para los que no lo saben, un turismo sostenible es aquel que «busca generar beneficios para las comunidades locales, proteger el medio ambiente y preservar la cultura sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para disfrutar de esos mismos lugares».
La pregunta debe ser, ¿en la casi ciudad, escombrera para cuándo?
*Las opiniones plasmadas por los columnistas en ningún momento reflejan o comprometen la línea editorial ni el pensamiento de Plus Publicación.
El collage que se ofrece en Girardot a los visitantes, exponiendo meticulosa, esmerada y abundantemente escombros, basuras, y un pájaro que se ha convertido en nuestra ave municipal por excelencia, el chulo, continúa catapultándonos hacia un destino turístico atiborrado de personas, pero no sostenible.