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Padecemos el fracaso de la política aplicada antes y en pandemia, pero hay esperanza

Padecemos el fracaso de la política aplicada antes y en pandemia, pero hay esperanza

Iniciamos labores escolares y de nuevo los entes territoriales han tenido que parar la propuesta del Ministerio de Educación Nacional – MEN- de regresar  a las escuelas bajo la figura de la alternancia, debido al alto nivel de contagio, la precariedad del sistema de salud, la mora en la compra de la vacuna;  pero además, porque no se ha cumplido con las dotaciones y adecuaciones de las Instituciones Educativas que permitan minimizar  el riesgo de contagio de los integrantes de las comunidades educativas. No estamos hablando de cualquier cosa, sino del latente peligro de propagar el contagio en unas 43.900 sedes educativas, donde interactúan aproximadamente 325.000 maestros, unos 8 millones de estudiantes que son hijos de unos 14 millones de colombianos, que confiamos en la responsabilidad y sensatez del Estado, en un tema que compromete la salud y la vida.

La situación que vivimos se agrava en la medida que el gobierno no toma ágilmente las decisiones que son urgentes para salvaguardar la vida. Ha priorizado el mercado que es importante para la economía, pero ha dejado en segundo plano la compra urgente de la vacuna para evitar el contagio y el alto número de fallecidos, tampoco llegan a tiempo ayudas a las familias más pobres, para que no tengan que salir al rebusque del sustento, ni hay suficientes fuentes de empleo con un salario mínimo justo que permita vivir en condiciones dignas, con alimentación y la tranquilidad que da tener resueltas las necesidades básicas en un hogar.  La irresponsabilidad es tal, que pese a que la Resolución 666 por medio de la cual se adopta el protocolo general de bioseguridad para mitigar, controlar y realizar el adecuado manejo de la pandemia del coronavirus Covid-19, es del 24 de abril de 2020, todavía en las Instituciones educativas oficiales éstos no se han implementado.

Los maestros, directivos docentes y los estudiantes necesitamos volver a las aulas, es el escenario propicio y natural para la socialización y el desarrollo del proceso de enseñanza-aprendizaje. Pero no hay las condiciones, no es el momento y no somos los maestros ni las comunidades educativas las responsables de la situación. El gobierno ya debería haber hecho todo lo necesario para garantizar el retorno sin riesgo de contagios. Pero la realidad que hoy vivimos es otra. Se han tenido que decretar cuarentenas estrictas, pico y cédula, toques de queda… los Centros de salud están colapsados, el número de contagios y muertes por día aumenta y no se vislumbran soluciones reales a la situación en nuestro país (la vacuna). Ante la cruda realidad que hoy vivimos, la educación debe seguir desarrollándose desde casa, para priorizar la vida que es lo más importante.

Ahora bien, seguir la educación desde casa, implica muchos retos: El primero, los maestros, como el año anterior seguiremos asumiendo el costo de nuestro internet y equipos tecnológicos para llegar a nuestros estudiantes (el gobierno no se ha manifestado al respecto, cosa que le corresponde), pero además, el MEN y Secretarías de Educación de los Entes Territoriales  deben garantizar la conectividad y el mínimo vital de internet para las familias más necesitadas, así como computadores, tabletas y otros elementos que hagan posible minimizar la brecha de inequidad social para los estudiantes más pobres. Las guías son una buena herramienta, pero estamos en el siglo XXI, el siglo de las telecomunicaciones y la era digital.

Por otro lado, también es imprescindible cambiar los métodos, contenidos, procesos de enseñanza y de evaluación en la escuela. Hoy la escuela no puede seguir formando para responder pruebas externas, debemos formar para la vida y para la nueva ciudadanía que requiere el país y el planeta, de esta forma serán exitosos en cualquier tipo de prueba. La cátedra sin praxis esta mandada a recoger, revisar la historia sin conectarla con la realidad es aburrido y desmotiva; no valorar ni explorar los conocimientos previos de los estudiantes es atrevido. La investigación es una habilidad que todos debemos desarrollar urgentemente desde temprana edad en las aulas. Los debates son necesarios, forman en el respeto a la diferencia, desarrollan habilidades comunicativas y sensibilidad social frente a lo que sienten y piensan los otros. Leer el contexto, artículos de opinión, documentales y en general formar en pensamiento crítico es una tarea prioritaria para la escuela. El gobierno escolar es una maravillosa oportunidad y un proyecto transversal que forma políticamente a los ciudadanos que requiere el país para transformar prácticas que asquean (corrupción) y que han demostrado su fracaso, como el modelo neoliberal.

La Escuela debe ser territorio de paz, pero no la paz del silencio y la repetición de hechos nefastos sin propuestas alternativas de cambio. Debe ser una escuela viva, que propenda por garantizar los derechos humanos de todos sus integrantes, donde la democracia se vivencie, la vida en todas sus formas sea prioridad y el autocuidado y cuidado de los otros sea un compromiso de todos.

Un día muy cercano vamos a regresar a las plantas físicas de nuestras instituciones educativas, vamos a reencontrarnos, pero no podremos ser los mismos, ni seguir pensando en la vieja normalidad porque si es así, habremos perdido esta oportunidad de replantearnos como especie y como sociedad. La esperanza sigue latente.

*Maestra Escuela Normal de Girardot y directiva de la Asociación de Educadores de Cundinamarca (ADEC).

*Las opiniones plasmadas por los columnistas en ningún momento reflejan o comprometen la línea editorial ni el pensamiento de Plus Publicación.