Columnistas
Girardot y su alumbrado navideño
Siempre se habla que Girardot es una ciudad turística por excelencia, sin embargo, el turismo debe alimentarse de bondades propias de la ciudad, es decir, tener algo que mostrarles a nuestros visitantes, ya sean nacionales o extranjeros.
Siendo honestos, objetivos, concordantes con la realidad, nuestra ciudad no tiene atractivos turísticos que mostrar. Muchos pensarán que se es demasiado negativista, pero es la dura realidad. Veamos: el embarcadero turístico, que en una época fue estandarte del turismo, allí, se realizaron grandes bailes con las mejores orquestas del momento, hoy en día, es solo escombros, en el momento se encuentra acantonado un batallón del Ejército Nacional. La llegada a la barca del “Capitán Rozo” es un lodazal completo, ninguna Administración municipal se ha preocupado por arreglar este sendero para hacerlo más seguro al turista.
La Piscina del Camellón, hoy, es el parqueadero de la mayoría de las motos que por algún motivo o razón se encuentran bajo custodia de la Administración, y por todos es conocido que es un cultivo para la proliferación del zancudo AEDES AEGYPTI, que transmite el virus del Dengue, Zika, y Chikunguña.
Siguiendo con esta corta reseña de sitios que se pueden llamar de atracción turística, tenemos, el Mirardor del Alto, y El Arbolito, en este último el camino en malas condiciones, y para los dos, la seguridad es notable por su ausencia.
De los escenarios deportivos, estadio municipal, patinódromo, obras abandonadas, derruidas y abandonadas, se habla de carencia de servicios públicos, de iluminación, etc., y además que, adolecen de características técnicas, que los hacen no adecuados para las prácticas deportivas, es el caso del patinódromo.
Se puede afirmar que uno de los aspectos que pueden llamar la atención a nuestros visitantes son los trencitos operados por particulares, que los fines de semana realizan viajes por sitios de nuestra ciudad, por las calles llenas de huecos, que hacen difícil su recorrido.
En esta época navideña el atractivo más llamativo es la iluminación de sitios que son asiduamente visitados por los turistas, toda ciudad que se respete, en la Navidad, es sagrada su iluminación, existen en Colombia municipios que se destacan por la iluminación en Navidad, no es necesario señalar o indicar cuáles, hasta el más humilde municipio de nuestro país trata de cumplir con ese compromiso de resaltar la Navidad, que es motivo de alegría, de niños y adultos, que hacen remembranza de su infancia, cuando realizaban sus caminatas nocturnas en compañía de sus padres.
Girardot era un municipio que de tiempo atrás venía cumpliendo con este compromiso de iluminar el parque Bolívar y otros sectores de la ciudad, no era que fuera esa iluminación del otro mundo, pero se veía la ciudad con otra cara, que podríamos decir, alegraba la época más feliz del año para propios y extraños.
Desafortunadamente, en este diciembre de 2023, Girardot, se encuentra a obscuras, se puede afirmar que es una Navidad triste, opaca, sin la tradicional iluminación navideña. Se puede preguntar qué motivó a la Administración municipal, en cabeza del alcalde Lozano, de privar a la ciudad y a su comunidad de su anhelada iluminación. Si no tenía recursos, pudo haber acudido a la colaboración privada, no creo que no hubiera recursos, en estos últimos días se ha acentuado la contratación por parte de la Administración. ¿Sera que fue un olvido premeditado?, puede ser posible.
“Las Luces de Navidad en entornos de pública concurrencia (calles, edificios...) son un evento esperado durante las celebraciones navideñas, siendo los principales promotores entidades o empresas públicas y privadas. La forma de uso de las iluminaciones de Navidad es muy variada y alcanza desde la ornamentación de árboles de Navidad en plazas públicas, arbolado en la vía pública o parques, adorno de báculos de farolas u otros elementos del mobiliario urbano, hasta llegar a atracciones turísticas de la categoría de la Torre Eiffel o la Ópera de Sídney”.
Solo espero que nuestros visitantes sepan entender y comprender que la falta del alumbrado navideño, en parte es culpa de la ciudadanía que permanece apática a tal hecho, la comunidad debe demandar a la Administración necesidades sentidas como es celebrar con alegría esta época maravillosa, que nos permite soñar y alejarnos por un momento de tantos problemas que nos agobian en nuestra ciudad. La culpa recae fundamentalmente en la Administración municipal, indolente, ineficaz, ineficiente, que se preocupó por otras cosas, menos la satisfacción de la comunidad girardoteña.
Llama la atención que los medios hablados, virtuales, escritos, no se hayan pronunciado respecto a que por primera vez Girardot no cuente con un alumbrado navideño. Nuestro turismo se salva por el clima y la cercanía con Bogotá, (hoy en día el viaje puede durar tranquilamente de seis a siete horas).
Los medios están dedicados al tema del empalme, las denuncias para que puedan tener resultados, no son entrevistas en los diferente medios o declaraciones en Facebook, los entes de control, e investigativos no actúan de oficio en nuestro municipio. Se debe denunciar es personalmente y con pruebas en la mano, ante dichas entidades, y esperar a que sus actuaciones conduzcan a algo concreto.
*Luis Roberto Acosta Díaz ha sido jefe nacional de control interno de la ESAP, decano de la facultad de Ciencias Políticas y Administrativas de la ESAP; contralor municipal de Girardot y gerente de la Empresa de Teléfonos de Girardot, entre otros cargos.
*Las opiniones plasmadas por los columnistas en ningún momento reflejan o comprometen la línea editorial ni el pensamiento de Plus Publicación.
Se puede preguntar qué motivó a la Administración municipal, en cabeza del alcalde Lozano, de privar a la ciudad y a su comunidad de su anhelada iluminación. Si no tenía recursos, pudo haber acudido a la colaboración privada, no creo que no hubiera recursos, en estos últimos días se ha acentuado la contratación por parte de la Administración. ¿Sera que fue un olvido premeditado?, puede ser posible.