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El espacio público, un problema sin fin en Girardot

El espacio público, un problema sin fin en Girardot

Estas líneas no pretenden ser un tratado sobre el espacio público, para quienes quieran ahondar sobre este tema les sugiero remitirse la normatividad, leyes, decretos, sentencias que tratan sobre el tema.

«El espacio público es el conjunto de lugares de propiedad pública o de uso público destinados al disfrute colectivo, como calles, plazas, parques, andenes y ciclovías. Es un derecho fundamental para circular con libertad y armonía, y su protección es una tarea del Estado para garantizar el interés general. Estos espacios son vitales para la vida social, económica y cultural de las ciudades».

Como se pude observar el espacio público es aquel que nos permite el esparcimiento, la libertad de circulación, para el disfrute de toda la comunidad.

El Decreto 1504 de 1998 en su Artículo 1º establece: «Es deber del Estado velar por la protección de la integridad del espacio público y por su destinación al uso común, el cual prevalece sobre el interés particular. En el cumplimiento de la función pública del urbanismo. Los municipios y distritos deberán dar prelación a la planeación, construcción, mantenimiento y protección del espacio público sobre los demás usos del suelo».

Al meditar sobre la concepción del espacio público, en Girardot sucede todo lo contrario, veamos: si miramos el parque Bolívar, en el centro de la ciudad, el costado que mira hacia la catedral está todo ocupado por ventas de jugos, cholados, lo que dificulta la libre locomoción. El costado del parque diagonal al centro administrativo, los negocios de venta de jugos, ensaladas de frutas tienen invadidos los corredores peatonales con sus mesas, lo que dificulta el tránsito de los peatones.

Por la carrera décima, desde el Camellón del Comercio hasta la plaza de mercado, abundan las carretillas de los vendedores de frutas y verduras por los andenes; los bafles, torres de sonido de los negocios y las mercancías que sacan para que sean vistas por el público, dificulta la libre locomoción del transeúnte.

La carrera novena no se escapa del caos, todos los almacenes de muebles sacan al andén camas, colchones, sillas, tocadores, etc. Allí si es imposible el poder caminar, el peatón tiene que caminar por la vía para poder movilizarse, exponiéndose a un posible accidente.

Ahora bien, ni hablar de la plaza de mercado, por las vías que la circundan no se puede andar ante tanto obstáculo. Igualmente sucede con los bares, cantinas, localizadas en diferentes sitios de la ciudad, que incluso taponan los andenes con rejas, vidrios, que hacen imposible la circulación de las personas.

La actuación de la Administración con el intento de recuperar el espacio público han sido iniciativas muy débiles, faltas de firmeza.

Considero que la Administración municipal, en cabeza de la Secretaría de Gobierno, debe aplicar la normatividad que regula el espacio público con contundencia, no ser tan condescendiente o permisiva, ya que, la ocupación del espacio público le ha cogido ventaja a la Administración, lo que en un futuro hará casi que imposible su recuperación

Sin embargo, para la recuperación del espacio público se deben seguir lineamientos establecidos en diferentes sentencias que determinan los pasos a seguir, como ubicación consentida, dialogada, para la ubicación de los vendedores estacionarios, ambulantes, con el propósito de garantizarles el mínimo vital.

«Todo parece imposible hasta que se hace».

*Luis Roberto Acosta Díaz ha sido jefe nacional de control interno de la ESAP, decano de la facultad de Ciencias Políticas y Administrativas de la ESAP; contralor municipal de Girardot y gerente de la Empresa de Teléfonos de Girardot, entre otros cargos.

*Las opiniones plasmadas por los columnistas en ningún momento reflejan o comprometen la línea editorial ni el pensamiento de Plus Publicación.