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Actuemos pensando en Girardot

Actuemos pensando en Girardot

En días anteriores, se mencionó el «yoismo» como muestra de arrogancia, prepotencia e inflexibilidad de quienes llegan al poder gracias a sonrisas falsas, abrazos hipócritas, promesas en el aire y «compra de voluntades temporales» a través de un SOAT, el pago de un servicio público, o pagos en efectivo; que es como muchos venden conciencias personales, familiares, y de aquellos a quienes llevan por el camino desconocido a depositar su voto, según el indicado por el «líder».

Amables lectores, ustedes lo saben muy bien. No estamos descubriendo ni evidenciando algo nuevo, no. Las elecciones locales y regionales son época de bonanza para una tracalada de personas que esperan con ansiedad económica el inicio y desarrollo de las campañas políticas, para armar y poner en práctica sus estrategias; para hacer creer a políticos, a conocidos, a amigos, a familiares, que su «natural liderazgo» les llevará a unos a votar por el escogido de una amplia oferta, y al candidato a desprenderse de recursos que alimentarán, durante un buen tiempo, al falso pregonero y «vendedor de imágenes».

Pues caerán no solo candidatos a la alcaldía, sino también al concejo. Repito, estos fariseos deben conseguir cómo sobrevivir los siguientes cuatro años, ya sea burocráticamente o con dádivas ocasionales.

Me adentro en un tema álgido, pero recurrente que me distrajo de algo que debo retomar: «el yoismo». ¿Por qué razón? Pues hemos escuchado que en él abanico de candidatos a la alcaldía de Girardot se debe mencionar con énfasis dos clanes políticos familiares que su historia está ligada a la burocracia departamental. Han soportado un caminar, un crecimiento, en mantenerse, no sólo individualmente, sino a sus familias. Gracias a la escuela, fácil aprendizaje, y la práctica constante de adular, sonreír, mirar y actuar complaciente en las campañas a gobernación y Congreso.

Esto les ha permitido ocupar cargos de elección popular y sostener a sus hijos en el entramado burocrático por muchos, por muchos años. ¿Pero saben qué es lo peor? Que llegan uno de estos dos clanes a través de sus hijos al poder local; tendremos en la alcaldía unas cabezas de familia mandando; hermanos y parejas en la cima del poder. ¡Pobres girardoteños!, y sus «leales y serviles seguidores», convencidos y actuando con displicencia y mirada superior en espacios de la alcaldía y en los espacios de la comunidad.

Ojo, por quién se vota. Y menos por aquellos que de humildad no tienen en su actuar diario ni siquiera el conocimiento e interpretación de su literal significado.

*Las opiniones plasmadas por los columnistas en ningún momento reflejan o comprometen la línea editorial ni el pensamiento de Plus Publicación.