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Señor Lozano, ¿sin cámaras de vigilancia imposible la seguridad?

Señor Lozano, ¿sin cámaras de vigilancia imposible la seguridad?

Como en un ordinario juego de azar, el tema de las cámaras de vigilancia en Girardot ha sido utilizado con mezquindad por las dos partes involucradas en contiendas politiqueras.

Unos, los no elegidos, atacan con vehemencia y persistencia al ganador de turno por no adquirirlas o colocarlas en funcionamiento para resguardar a la casi ciudad de maleantes y malhechores. Y claro, ante cualquier delito consumado o que se presuma cometido, según estos no hubiera ocurrido si las cámaras existieran. ¡Vaya usted a saber!

Del otro lado están los «elegidos», los que de la noche a la mañana pasan de desconocidos a emperadores de la comarca. Ganar no es compromiso ético y moral de responder por lo prometido, sino la patente de corso para actuar arbitraria y abusivamente en múltiples actos de su desempeño político. Estos también han utilizado y comprometido subsanar los inconvenientes de inseguridad con estos artefactos.

Caso concreto, en el Plan de Desarrollo de Lozano aparece en el diagnóstico de la problemática de inseguridad la necesidad de «disminuir los hechos delincuenciales a través de la adquisición de medios tecnológicos (cámaras, ampliación de la red de circuito cerrado) que permitirán fortalecer los procesos investigativos y de inteligencia» (pág 38). No es claro si la propuesta es de la comunidad, o es la alternativa de solución que presenta el Gobierno. De cualquier modo nada ha sucedido.

Mi intención no es recabar sobre la necesidad imperiosa de colocar nuevas cámaras de vigilancia en la casi ciudad, después de que las primeras se perdieran por negligencia y falta de planeación. Por el contrario, pretendo abrir la discusión sobre si es suficiente ene número de cámaras en Girardot para que el problema de inseguridad (hurto, atraco, amenaza, asesinato) disminuya, o es una suposición calculada que terminó aceptándose como verdadera.

Comparar a Girardot con Bogotá no es inteligente. Pero comparar a Bogotá con ella misma para medir la eficacia de las cámaras frente al número de delitos cometidos, o del nivel de percepción de inseguridad del ciudadano, sí es una opción, y permite deducir de alguna manera si estos medios tecnológicos son suficientes y únicos para salvar a la ciudadanía del miedo en el que vive.

La Alcaldía de Bogotá ha reseñado un artículo investigativo de Stéphanie Chevalier Naranjo, también publicado por LAREPÚBLICA.net, en el que se señala a la capital colombiana en el onceavo lugar en una clasificación mundial de las ciudades del mundo «más vigiladas mediante ojos electrónicos».  Aparece con un promedio de 20.96 dispositivos instalados por kilómetro cuadrado entre 150 ciudades más pobladas del mundo.

Bogotá es superada en Latinoamérica por Guadalajara, Buenos Aires y Ciudad de México. Londres es el primer país, con 399.27 cámaras por kilómetro cuadrado.

Según la misma Alcaldía de Bogotá, cinco años atrás la capital contaba con solamente 378 cámaras de vigilancia para toda la ciudad. Durante el gobierno de Enrique Peñalosa se instalaron 5300, y hasta el momento de publicar la nota en el gobierno de Claudia López, el número ascendió a 6380 incluyendo conexiones de sectores privados.   

En inversión para tecnología durante el 2017 se compró un software de analítica de video, útil para «hacer más efectivo el monitoreo de cámaras». Superar la cantidad de cuatro mil dispositivos le implicó a la Secretaría de Seguridad del Distrito abrir una licitación por más de $50 000 millones.

Confrontemos estos números con la información de la Encuesta de Percepción y Victimización de Bogotá 2020 que habitualmente realiza La Cámara de Comercio de Bogotá. En plena pandemia el 76% de los encuestados manifestó percibir que la inseguridad había aumentado, lo que significó un incremento de 16 puntos porcentuales superior al 2019, conviertiéndose en el porcentaje más alto de los últimos cinco años.

Coincide el anterior resultado con el nivel de victimización. Mientras que en el 2019 el 15% reconoció haber sido víctima de algún delito, en el 2020 fue el 17%. Vale la pena conocer que las modalidades más utilizadas para delinquir según la encuesta son atraco (41%) y raponazo (27%).

Y si nos remitimos al 2021, la situación empeora. Según el mismo Concejo de Bogotá el Boletín Mensual de Indicadores de Seguridad y Convivencia de marzo pasado muestra un incremento en hurto a personas de 6081 casos a 8266; hurto de automotores y motocicles de 214 a 286; el hurto a celulares pasó de 3712 a 4448. Cifras comparadas con el mes de marzo de 2020. 

¿Después de esta corta y fragmentada información puede deducirse que las cámaras de vigilancia son lo más importante? Advierto, no sugiero que este recurso tecnológico no sea necesario dentro de un esquema de seguridad ciudadana, no.  

Pero sí considero necesario saber si las autoridades de Girardot, empezando por el Alcalde como primera autoridad de la policía, comandantes, y una secretaria de Gobierno que no conoce Girardot, tienen plan A, B, C o Z, antes y después de las cámaras de vigilancia, porque no parece que así fuera.

Así como se dice que estos bichos electrónicos disuaden al delincuente, también puede decirse que en la casi ciudad han servido para disuadir a los alcaldes a emprender gestiones efectivas  que reduzcan los actos delictivos en las calles. Haciendo un parangón: ¿si no hay luz, por qué no comprar velas? Mucho mejor que vivir en la oscuridad perpetua.

Hay que preguntar, ¿qué ha pasado con el incremento de pie de fuerza? (Que también aparece en la página 38 del Plan de Desarrollo Municipal). ¿Qué ha impedido la creación de redes de seguridad ciudadana con comerciantes y transportadores del servicio público legalmente constituido? ¿Qué estrategia se ha implementado para blindar el comercio, sobre todo en el centro de Girardot, reduciendo el asalto nocturno a los almacenes? ¿Hay información real y fidedigna sobre los delitos que ocurren a diario, y tecnología que aproveche la información para la implementación de estrategias?

¿Es eficiente el sistema judicial en la casi ciudad? ¿Funcionan los cuadrantes con la eficacia que la ciudadanía necesita? ¿Se adelantan Consejos de Seguridad con periodicidad,  y que resulta de ellos? ¿En qué se evidencia la gestión del alcalde Lozano para suplir la ausencia de cámaras con otras medidas reales y viables que protejan la integridad de los ciudadanos y sus bienes?

Y si lo primordial y único son las cámaras de vigilancia, ¿tiene Girardot el presupuesto para su  sostenimiento y  mantenimiento durante los cuatrienios de gobierno? ¿Se está hablando, en el supuesto de comprarlas, de tecnología reciente que permita el reconocimiento de rostros, placas de vehículos y análisis de comportamiento? ¿O cámaras obsoletas que solo sirven para videos caseros?

Hasta ahora nos encontramos en el nivel de exhibir imágenes de actos delictivos para sorprender o incrementar seguidores. Amarrarse los pantalones por parte del Alcalde y sus asesores debe ser lo que ocurra. ¿Sucederá el milagro?

*Las opiniones plasmadas por los columnistas en ningún momento reflejan o comprometen la línea editorial ni el pensamiento de Plus Publicación.