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Pico y Placa para el comercio...

Pico y Placa para el comercio...

La segunda mayor preocupación que ha traído consigo la actual situación mundial alrededor de un virus misterioso, que de repente apareció para amenazar de muerte casi que selectivamente a toda  la población, es la situación económica en general.   La primera intranquilidad es cómo combatirlo.

Desde el comienzo de la pandemia, y por ende, de la estrategia de aislamientos prolongados para evitar el contacto social y la propagación exponencial del virus, la economía ha sido uno de los temas recurrentes a tratar. Expertos y no expertos en la materia de todo el mundo han realizado análisis, ensayos, proyecciones, previendo tragedias sociales insostenibles, proponiendo estrategias de mercado, o advirtiendo sobre la inconveniencia de «paralizar» la economía propinándole un golpe certero al crecimiento de las economías mundiales y a las clases menos favorecidas que tienen que salir a buscar el sustento diariamente, principalmente en sociedades inequitativas e injustas como las latinoamericanas.

Hablando este fin de semana con Julio Martínez Jara, gran amigo de la familia y periodista de casi toda la vida en Girardot, me comentaba que en Bucaramanga, en donde decidió pasar su cuarentena y sus primeros meses de retiro en los cuarteles de invierno, en el San Andresito más grande de la ciudad propusieron abrir los locales comerciales de acuerdo al último dígito de la placa (pares e impares).

Analizándola como una estrategia para sugerírsela a las autoridades locales dentro de situaciones especiales,  nos parece más positiva que contraproducente. Sobre todo por la importancia que ha tomado en los últimos días el tema, consecuencia de los reportes positivos de contagiados presentados en el municipio.

Traducido al español, quiere decir lo anterior que de acuerdo a la nomenclatura de los locales (a cada lado de la vía están discriminados números pares e impares), abriría cada uno de acuerdo al día que le corresponda, es decir día de por medio.

Pensar en una posibilidad como esta, implica como primera medida la oportunidad de que todos los comerciantes abran sus negocios (autorizados) sin el riesgo de que permanezcan cerrados varios días continuos.

Como segunda medida puede significar en un momento dado mejores ventas teniendo en cuenta que la competencia disminuye porque solamente el cincuenta por ciento, en teoría, estaría abierto al público.

Tercero, el control que ejercerían las autoridades para vigilar que se estén llevando a cabo los controles de bioseguridad, sería más fácil de ejecutar y hacer cumplir.

Posiblemente además de estas pequeñas consideraciones existan otras, no necesariamente positivas, que  hay que evaluar y tener en cuenta para poder implementar otra medida de «Pico y….».

Al parecer este aislamiento, o confinamiento como lo llaman otros, que está anunciado para que se termine este 31 de mayo, puede retornar.  Todo dependerá en gran parte del número de contagiados y el comportamiento de la curva, que desde mi inexperta experiencia (no soy epidemiólogo), nunca se ha comenzado a aplanar de manera real.

No está de más que la administración municipal empiece desde ya a plantearse varios escenarios en el futuro inmediato, para que cuando se presente alguna situación predecible tomar decisiones sea más ágil y favorecedora para la comunidad, entendiendo comerciantes y consumidores.

Está bien, puede ser que esta propuesta no sea la mejor al momento de ser analizada por expertos  y con el tiempo suficiente, que parezca incluso descabellada o inoportuna. Puede ser.

Pero es una invitación para que mientras un grupo trabaja en prevención de la propagación exponencial y en sanar a los afectados, otros grupos, los expertos en economía y consumo, dediquen tiempo suficiente a la construcción de estrategias que reactiven efectivamente la economía e incentiven el consumo, para que ese aire que necesita la economía local no se agote a la primera contingencia que exija el Gobierno Nacional.

Es factible que algunos lancen ofensas al aire porque osamos proponer algo. Pues que le sirva de invitación a la Cámara de Comercio para que se pellizque y comience a pensar en función de quienes pagan sus derechos como comerciantes y encuentren beneficios alrededor de estrategias estudiadas y consensuadas con ellos para el robustecimiento de sus negocios y de la economía de Girardot.

Por ahora, dejamos la idea. Lo menos indicado en estos momentos es criticar todo lo que se realiza, sin ni siquiera proponer invitando a pensar más allá de lo destructivo.

*Las opiniones plasmadas por los columnistas en ningún momento reflejan o comprometen la línea editorial ni el pensamiento de Plus Publicación.