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Otro Decreto que no servirá para nada

Otro Decreto que no servirá para nada

Irónicamente en lo que más normas y decretos se emiten para que Girardot parezca una ciudad es en movilidad. Abundan, con una cantidad de autorizaciones, prohibiciones, horas y deshoras para el parqueo, cargue y descargue, sin que surtan ningún efecto positivo.

Por el contrario, toda esta legislación local sin hacerse cumplir trae consigo una anarquía en las calles que la vivimos a diario acostumbrados, sin más que hacer, no solamente porque no existan suficientes guardas de tránsito sino porque la incultura de un gran número de conductores se multiplica exponencialmente, no obstante los cientos de millones de pesos (¿o serán miles?) despilfarrados en campañitas de cultura ciudadana que ha adelantado cada alcalde a su antojo y beneficio.

Para mañana 15 de mayo está programado que entre a regir el Decreto 067 de 2021 que por enésima vez establece horarios para el cargue y descargue en la plaza de mercado, centro y sectores periféricos de la casi ciudad.

Decir que se está en contra de que las autoridades se preocupen por la movilidad vehicular en el municipio sería retrogrado, miope y primitivo, si me lo permiten. Qué más se quisiera que tener imagen y comportamiento de ciudad culta y ordenada.

Pero si revisamos desde diez años atrás encontramos el Decreto 191 de agosto 8 de 2011, con el que se pretendió normar la actividad de cargue y descargue, con Rodolfo Serrano Monroy como alcalde y Gloria Rubiano Perdomo como secretaria de Tránsito y Transporte.

Posteriormente Diego Escobar Guinea en su administración emitió el Decreto 117 del 12 de abril de 2012, con el fin de regular el tránsito en el municipio de Girardot. Un sinfín de direcciones en las que quedaron establecidas condiciones extremas para permitir o no el estacionamiento de automotores, con otras condiciones adicionales para el cargue y descargue.

No había acabado de expedirse el Decreto 117 cuando un grupo de comerciantes de la carrera décima, entre ellos si mal no recuerdo, un concejalillo del momento, patalearon y berrearon para que la orden no se cumpliera. Incluso se alcanzaron a instalar dos o tres señalizaciones sobre la carrera décima entre calles 19 y 20, que desaparecieron. En síntesis, este Decreto nació muerto y se sepultó.

Seis meses después se emitió un segundo Decreto para la movilidad. Esta vez fue el 252 del 3 de octubre de 2012. Se pasó de 7 a 19 puntos autorizados para parquear. Seguramente a pedir de boca de la conveniencia de un sector del comercio y amigos del alcalde.

No tengo registros del gobierno de César Fabián Villalba Acevedo. Pero ya en la actual administración se firma por parte del alcalde Lozano un primer Decreto, el 065 del 12 de marzo de 2020, sobre cargue y descargue de mercancía.

Un año después emite el Decreto 067 que establece un nuevo horario para el cargue y descargue en varios sectores de la casi ciudad y zonas autorizadas para el estacionamiento, que mañana 15 de mayo se «estrena».

Es justo decir que los horarios establecidos en este último Decreto en lo que respecta a cargue y descargue se aproximan más a la intención de querer mejorar la movilidad de Girardot, que no presenta ningún síntoma de mejoría, no de ahora, sino de manera ascendente desde hace más de diez años.

Pero a qué viene todo esto si el problema no es de este Gobierno únicamente. Pues viene al discurso que dio el secretario de Tránsito en el Concejo Municipal el miércoles de Semana Santa, cuando se esforzó hasta más no poder en demostrar la necesidad de concesionar la Secretaría de Tránsito y Transporte de Girardot.

El Decreto que recién firma no es coherente ni coincide con su lacónico e incipiente diagnóstico expuesto aquel 30 de marzo cuando textualmente afirmó: « […] acá vienen los turistas y ciudadanos de Girardot y parquean donde quieran […] violan la ley como quieran, porque es que en realidad tenemos quince agentes de tránsito en tres turnos. Y de esos quince hay siempre en el mes tres personas que están en vacaciones o muchas veces están incapacitados. No tenemos personal suficiente para tener un control acá adecuado en la Secretaria de Tránsito y en el municipio de Girardot».

Partiendo de esa premisa, y prácticamente a dos meses de haberla enunciado, ¿qué razonamiento inteligente le hace pensar al señor secretario que esta vez sí va a ser capaz de hacer cumplir la norma? Si continúa con el mismo número de guardas, con la misma carencia de « […] las herramientas básicas para que esta Secretaría sea eficaz», en una palabra, ¡nada ha cambiado!

Diana Patricia Molina Zambrano, la anterior secretaria de Tránsito, al menos se mantuvo en su caballito de batalla hasta que el mismo la tumbó del cargo. Nunca realizó nada importante en su cartera porque defendía su posición de que sin un Plan Maestro de Movilidad era inútil adelantar alguna gestión, y lo cumplió, ¡nunca hizo nada!

El asunto es que nos llenamos de leyes y decretos, como en el ámbito nacional, únicamente para archivarlos, porque no existe ni el personal ni el carácter suficiente para hacerlos cumplir. Cinco decretos sobre movilidad (parqueo, cargue y descargue) en diez años y entre más días el desorden es inocultable.

Las doble vía como la calle 20 entre carrera 11 y 12; la calle 21 entre carrera 8 y 9, o la calle 22 entre carrera 10 y 11, son vías perdidas por la cantidad de vehículos que se estacionan en ambos costados impidiendo el tránsito normal de automotores, y anulando la función de los semáforos en donde existen y funcionan. Y ni qué decir del desorden en la carrera 16 entre las calles 18 y 19 (fotografía).

La casi ciudad necesita soluciones reales frente a un tema que le ha cogido ventaja a todas las Administraciones, que no aciertan en una, y por otro lado a un sector de la ciudadanía que no le importa dejar el carro o la moto botada en cualquier parte, además porque no hay suficientes parqueaderos públicos para cubrir la demanda y exigir el cumplimiento de la norma.

¿Qué se pretenderá con tantas leyes en el papel?

*Las opiniones plasmadas por los columnistas en ningún momento reflejan o comprometen la línea editorial ni el pensamiento de Plus Publicación.