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Megacolegios y la foto con el presidente
El tema de los megacolegios en Colombia no ha tenido un análisis profundo y serio, desde la perspectiva de qué es lo que se persigue con su construcción: si hablamos únicamente de cobertura y cemento, o si se le da relevancia e importancia superior a alcanzar altos niveles en la calidad de la educación.
Es pertinente esta pregunta a raíz de la inauguración por parte del presidente de la república (16 días antes de elecciones para la presidencia de Colombia), de la Institución Educativa Ciudad de las Acacias, en el barrio Corazón de Cundinamarca, con un costo según información oficial de $13 206 674 243.
Si bien, es inobjetable que la cobertura es un problema para superar en la educación de nuestro país, no es intrascendente o menos importante la calidad educativa que se debe ofrecer en cada Institución nueva, como en las ya existentes, dotándolas no de exceso de cemento sino de recursos y herramientas pedagógicas, lúdicas y deportivas que eleven el índice en la calidad de la educación, que a nivel internacional es de los más deficientes.
No es gratuito que en el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos PISA (por su sigla en inglés) del 2018, los estudiantes colombianos obtuvieron un rendimiento menor que la media de la OCDE, en lectura, matemáticas y ciencias.
El primer megacolegio del que se habló en Girardot fue el que se incrustó en donde funciona el Francisco Manzanera Henríquez, conocido popularmente como el Colegio Nacional, durante el gobierno del exalcalde Diego Escobar Guinea; se mencionó una inversión cercana a los $11 000 millones de pesos, si mal no recuerdo.

El Megacolegio Metropolitano Francisco Manzanera Henríquez albergaría en sus aulas 1300 estudiantes, según Escobar. Número que de acuerdo con información oficial hoy no se cumple. El área de influencia de este sector abarca los barrios Villa Alexander, Nuestra Señora del Carmen, Centenario, Buenos Aires, La Esperanza, La Quince, Santa Helena, Pozo Azul y conjuntos aledaños, vereda Agua Blanca, Quinto Patio, y sectores poblacionales más pequeños.
Pero sin centrarnos en la cobertura que ha alcanzado, sí es importante revisar los resultados de las Pruebas Saber 11, para tener una pequeña visión de lo que ha representado para la calidad de la educación de los jóvenes esta cuantiosa inversión.



Aunque con pequeñas mejorías, haciendo un comparativo con colegios oficiales de Girardot, por ejemplo, con la Institución Educativa Atanasio Girardot, que se encuentra completamente derruida y no se le ha entregado un solo peso para su restauración, esta se ubica seis lugares arriba de la clasificación en comparación con el Megacolegio Francisco Manzanera, jornada mañana. (Cifras del 2018).
Según clasificación de los colegios en Cundinamarca en el 2021, publicada por Milton Ochoa, el Megacolegio Francisco Manzanera Henríquez, jornada completa, aparece en la casilla 737, por debajo de la Institución Educativa Rural Luis A. Duque Peña (621); Atanasio Girardot (631); Manuel Elkin Patarroyo, jornada mañana (692). La jornada nocturna del Francisco Manzanera se encuentra clasificada en el puesto 906, entre 943 puestos relacionados.
Ya se mencionó anteriormente que la Institución Educativa Técnica Atanasio Girardot (Colegio Departamental), es la más deteriorada físicamente de todas las existentes. De ella se habló cuando el escándalo de la venta de las acciones del Banco Popular por parte de la Administración Municipal. De las que se llegó a decir, ayudarían a la remodelación de este. Nunca llegó ese dinero, y la Institución continúa en franca decadencia.
¿Por qué no haber invertido los casi $11 000 millones de pesos en el Atanasio Girardot, considerando su notable deterioro físico y sobresaliente trayectoria académica? De allí han egresado personajes ilustres en el ámbito nacional e internacional.
Es claro que cualquier inversión que se realice alrededor de la educación es importante y necesaria. Pero no impide que se deje de analizar cualitativamente de qué manera estas inversiones multimillonarias en instituciones educativas, principalmente en sectores vulnerables de las regiones, están aportando a la calidad de la educación, en un país en donde las pruebas PISA, sin ser el único referente que se debe tener, alcanza una de las peores calificaciones del sector.
Varios escritores y académicos sobre el tema coinciden en que, frente a grandes inversiones, hablando de megacolegios, «no se han hecho evaluaciones de las políticas que muestren si se están cumpliendo los objetivos que tienen que ver con la calidad de la educación».
Incluso, señala Tatiana Velasco Rodríguez, magíster en Economía de la Universidad de los Andes, que «Sin embargo, la evidencia empírica ha mostrado que no necesariamente las mejoras en infraestructura educativa se van a traducir en mejores desempeños de los estudiantes beneficiados».
La misma autora señala que las políticas del Gobierno nacional apuntan a mitigar la deserción y aumentar la cobertura, pero no siempre articulado a conseguir mejoría en la calidad de la educación. «Los esfuerzos de la política educativa en Colombia han estado especialmente concentrados en aumentar la cobertura y la asistencia escolar y disminuir la deserción. Sin embargo, la relación de estos esfuerzos con la calidad de la educación no siempre forma parte de los objetivos de la política, como es el caso de los megacolegios. Esta política no tiene el objetivo de mejorar dicha calidad y, en consecuencia, tampoco se miden los resultados». (Aunque publicado en el segundo semestre del 2014, hoy estos conceptos continúan vigentes).
Porque claro, cuando se habla de megacolegios no es directamente proporcional al significado del prefijo mega, que significa grande o muy grande. En educación, se habla de la cantidad de herramientas y servicios complementarios útiles para mejorar la calidad de la educación. Entre estos incide principalmente el talento humano, que complementa el concepto de la planta física y la dotación de esta. ¿De qué sirven las herramientas si no tienen a un profesional capacitado que las utilice?
Oficialmente he conocido que en Girardot no hay bibliotecario, visto desde la óptica de que es el dinamizador de procesos de lectura y escritura. Según información obtenida para esta columna, al parecer solamente hay un laboratorista, que se encuentra asignado a otras funciones.
GIRARDOT EN EL 2021
Según información oficial el promedio nacional de las Pruebas Saber 11 en el 2021 fue de 250 puntos; Girardot está con 247. Y de estos, el Oficial Urbano Girardot registra con 233 puntos; diecisiete puntos por debajo de promedio país.
En el Promedio Global de Instituciones Educativas Oficial, el megacolegio Francisco Manzanera Henríquez está por debajo de este promedio, con 228 puntos. Cinco puntos abajo del promedio Oficial Urbano Girardot, y veintidós puntos inferiores al promedio país.
La Escuela Normal Superior María Auxiliadora supera el promedio país, y por supuesto el de Girardot, con 251 puntos.
En Lectura Crítica, Girardot se encuentra en el mismo nivel de Colombia con 53 puntos. El Manzanera Henríquez registra 49, cuatro puntos por debajo del promedio ciudad y país.
En el área de Matemáticas, el promedio país es 51 puntos, Girardot 50 puntos. Mientras que el Manzanera Henríquez está con el 46. Es decir, cinco puntos por debajo de promedio país, y cuatro puntos por debajo de Girardot.
Área Sociales y Ciudadana, Colombia registra 48 puntos promedio; Girardot con 47 puntos, y el Manzanera Henríquez con 42. Seis puntos por debajo de país, y cinco menos que el promedio Girardot.
En Ciencias Naturales Colombia registra 49 puntos promedio, Girardot 48, y el Manzanera Henríquez, 44 puntos. Cinco unidades inferiores al promedio país, y cuatro puntos menos que Girardot.
Colombia registra en inglés un promedio de 50 puntos, Girardot 52, y el Francisco Manzanera Henríquez está con 47 puntos. Tres puntos inferiores al promedio país, y cinco puntos con respecto a Girardot.

Así las cosas, es justo darle la importancia suficiente a la construcción del megacolegio en inmediaciones del barrio Corazón de Cundinamarca, en Girardot. Luego, una vez empiece a funcionar, hay que evaluar periódicamente, además de la cobertura, la calidad de educación que está ofreciendo para, supuestamente, 1260 niños de la localidad.
Una cosa son las fotografías y los mensajes mediáticos que en época electoral cobran relevancia y suenan rimbombantes, y otra muy distinta, la repercusión y el impacto que puede originar una Institución Educativa como esta, en un sector tan vulnerable de la casi ciudad. Para la muestra un botón.
¡Dios y números!
*Las opiniones plasmadas por los columnistas en ningún momento reflejan o comprometen la línea editorial ni el pensamiento de Plus Publicación.
Porque claro, cuando se habla de megacolegios no es directamente proporcional al significado del prefijo mega, que significa grande o muy grande. En educación, se habla de la cantidad de herramientas y servicios complementarios útiles para mejorar la calidad de la educación. Entre estos incide principalmente el talento humano, que complementa el concepto de la planta física y la dotación de esta. ¿De qué sirven las herramientas si no tienen a un profesional capacitado que las utilice?