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Las bodas de hueso del Reinado Nacional del Turismo

Las bodas de hueso del Reinado Nacional del Turismo

Podría discutirse durante cincuenta años más todos los errores y desaciertos que se cometen en la «desorganización» del Reinado Nacional del Turismo (RNT), y nunca se llegaría al asunto de fondo.

Si el objetivo fuera examinar y juzgar el Reinado que recién acaba de terminar, con cincuenta años a cuestas, entiéndase bien, ¡cincuenta años a cuestas!, serviría como ejemplo de lo que no se debe hacer en la organización de un RNT.

El error más grande, desde mi análisis, fue el escenario principal. ¿De cuándo acá el punto central de los eventos más importantes del certamen, incluida la velada de Elección y Coronación se realiza en un potrero? Sí, basta de eufemismos, el sitio es un potrero con arcos de fútbol improvisados.

¿En un lugar como ese osan vender la velada más importante a los turistas? A ningún visitante decente le puede llamar la atención en los próximos años visitar una casi ciudad en la que el anfitrión los invita al patio trasero de su casa, en medio del matorral, el lodazal, la oscuridad de la noche, y a más de treinta metros de distancia de la tarima principal.

Y ni qué decir de los girardoteños, que les ofrecieron el escenario más descarnado, grotesco y despreciable para celebrar las bodas de oro de su RNT. Un potrero a tan solo ciento cincuenta metros del Coliseo José Alonso Escandón, lugar apropiado para el evento.

Se pasó del Teatro Olimpia (primera coronación); el parque Bolívar; el Teatro Río; el Coliseo de Ferias José Alonso Escandón; el Centro de Convenciones del Hotel Lago Mar el Peñón, a un sucio terreno sin condiciones para nada.

De maestros de ceremonia como Fernando González «Pacheco»; Eucario Bermúdez Ramírez; Otto Greiffestein; Niní Johanna Soto (Señorita Colombia 1980); Hernán Castrillón Restrepo o Adriana Eslava Botero, llegaron a otros, como en esta ocasión, sin el reconocimiento, el carisma, la sencillez y el aplomo para eventos como este. El periodista Fernando Mancera los supera sin lugar a dudas.

Como jurados han pasado durante los cincuenta años personajes nacionales e internacionales como Fanny Mickey; Aura Lucía Mera (directora del Instituto Colombiano de Cultura); Amparo Peláez; José Salgar; Luz Marina Zuluaga Zuluaga (primera Miss Universo colombiana); Alfonso Lizarazo, Therese Lelleux, por nombrar los más antiguos.

El baile de coronación, que en los primeros años se realizó, se dio en sitios como el Club Unión, el Club Campestre, El Embarcadero Turístico (que hoy no existe). O bailes de fantasía en el Club Campestre, o de presentación de las reinas en el Hotel Lago Mar El Peñón.

Como invitados notables pisaron el escenario el Ballet Folklórico de Ligia Granados, el coro Filarmónico de Bogotá dirigido por Carmiña Gallo, y orquestas como Los Caribes, Los Graduados o los Golden Boys.

Pero quedarse en las críticas no ayudará a recuperar, robustecer y salvaguardar el certamen a futuro.  En esa terapia estamos desde que tengo memoria. Girardot necesita crear una organización, fundación o corporación que se encargue y responsabilice únicamente del RNT. Una empresa que responda por lo administrativo, organizativo y financiero del negocio y la tradición. En este concepto coincidimos con el periodista Julio Martínez Jara.

El Festival de la Leyenda Vallenata nació en 1968, es decir es contemporáneo con el RNT. En 1986 se crea la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata. Entre las justificaciones de su creación se habla del cambio de rumbo de algunos directores de la oficina de Turismo que « crearon actividades y concurso (sic) que se alejaban de los simbolismos y expresiones culturales del festival». Viendo venir entonces « La desvinculación organizacional, financiera y comunicacional del festival de las instituciones políticas […]», tuvieron la capacidad de reaccionar a tiempo.

El Festival Folclórico, Reinado Nacional del Bambuco y Muestra Internacional del Folclor celebró la sexagésima versión en el 2021. La Corporación para la Promoción de la Cultura y el Turismo del Huila (CorpoSanpedro), fue creada para « coordinar, operar, promocionar, fortalecer, proteger y concurrir en la financiación del FESTIVAL FOLCLORICO, REINADO NACIONAL DEL BAMBUCO Y MUESTRA INTERNACIONAL DEL FOLCLOR (sic)».

La Feria de Cali se viene celebrando desde 1957. Desde 1960 tiene como cabeza visible a CORFECALI, «entidad encargada de organizar, operar y producir eventos culturales de la ciudad, pero su función misional desde su creación ha sido la Feria para mantenerla y posicionarla como el evento insignia de la ciudad».

Solamente tres ejemplos bastan para demostrar que mientras el RNT no sea visto como una empresa, y como tal no se le designe un ente que adquiera la responsabilidad de administrarlo como un negocio viable, sostenible y lucrativo, continuará la comunidad girardoteña desgastándose en críticas, que además de permitir expresarse o decir algunas verdades, no contribuyen a lo esencial que es SALVAR EL REINADO NACIONAL DEL TURISMO.

No se puede seguir entregando un patrimonio cultural como este a alcaldes inexpertos que obtusamente, si acaso, ven el evento como menos que una oportunidad de negocio, o a coordinadores de Turismo que si bien es cierto no tienen por qué saber organizar un reinado, sí deben tener el carácter y el temple para exigir oportunamente −364 días antes−, las herramientas necesarias para cumplir decorosamente con la tarea.

No es aceptable que los primeros cincuenta años del RNT se hayan celebrado por lo bajo, sin respetar nada ni a nadie. Se irrespetó al turista y al girardoteño al ofrecerles como escenario decente, para los principales eventos, un potrero enlodado y sin luz. Pena causó ver la última noche cantidad de sillas abullonadas reservadas para «personajes», «figuras» y «amigos» del alcalde, mientras al fondo, como la peor actitud discriminatoria y excluyente, la gente «de a pie», recostada sobre una valla oxidada, intentaba apreciar desde 30 metros de distancia cómo transcurría el evento de su pueblo que cumplía cincuenta años de existencia.

Se irrespetó a la reina de Girardot, Valentina Fonseca Osorio, cuando no se le mencionó de acuerdo a su dignidad como anfitriona, ni se le permitió presentarse en la velada de Elección y Coronación del certamen nacional ante su pueblo. Se irrespetó a sus amigos, a sus familiares, a la casi ciudad. Y después se preguntan por qué a ninguna familia le interesa que sus hijas participen en el evento Señorita Girardot.

Se irrespetó a las candidatas invitadas, sobre todos a las seis finalistas, a las que se les inscribió a última hora en una competencia de velocidad en donde el presentador, que sabrá Dios de dónde salió, «arreaba» interrumpiendo las respuestas de cada una de ellas, impidiéndoles responder adecuadamente.

Se irrespetó el Himno Nacional, el de Girardot y Cundinamarca, cuando no permitieron que sonaran en su totalidad porque la desorganización los obligó a realizar un demo de los tres.

Se irrespetó, se irrespetó, se irrespetó…

De continuar así, por supuesto que el RNT llegará a sus cien años celebrando sus bodas de hueso. Enclenque y jorobado se arrastrará un esqueleto recordándole a un pueblo que fue incapaz de defender su patrimonio cultural y turístico, y a unos exalcaldes arrogantes, ajenos a la cultura, el turismo y el patrimonio inmaterial, que descuartizaron el único evento nacional que tiene Girardot, por sus decisiones equivocadas,egoístas y miopes.

Adehala: ¿En dónde está la marca ciudad que le costó a los girardoteños casi $200 millones de pesos? ¿No era este uno de los momentos propicios para posicionarla?

*Las opiniones plasmadas por los columnistas en ningún momento reflejan o comprometen la línea editorial ni el pensamiento de Plus Publicación.