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Incertidumbre

Incertidumbre

El descubrir cada día maravillas de "Polombia" hace fácil disfrutarlas, y no hago referencia exclusiva a la variedad gastronómica, tomes el camino que sea, es una afirmación basada en las experiencias vividas antes de la PANDEMIA.

En recorridos por Boyacá, los Santanderes, pequeñísima parte del inmenso Llano y un buen número de municipios de Cundinamarca.

— Don Quijote, usted mencionó gastronomía, ¿entonces?

— Mis disculpas Sancho, tiene usted razón, no debo referirme solo a lo exquisitamente degustado, por lo cual no entraré en detalles. Porque como dijo un ilustre presidente de una de las Cortes: "saludaré y abrazaré simbólicamente por razones de PANDEMIA", pero con significado solidario y de reconocimiento, a todos y cada uno de aquellos anfitriones en hostales, restaurantes o puntos de servicios a la vera de caminos recorridos, por permitirnos saborear viandas desconocidas y recibir atenciones no merecidas.

Para el nómada, la velocidad no está marcada por el tiempo, el afán que le mueve es el de vivir cada experiencia como única e irrepetible, porque las rutas que marca son hacia lo desconocido.

Las regiones que visitamos antes de vernos precisados en adoptar una obediencia civil llamada "cuarentena” o “aislamiento", nos prodigaron paisajes, historia, patrimonio, música, danzas, agricultura, que fortalecen sus identidades, sus gentes buscadoras de oportunidades, de crecimiento personal y colectivo.  Amables, sencillas, espontáneas y excelentes anfitriones. Las imágenes permanecerán en el álbum cerebral de nuestros imborrables recuerdos.

Sancho y el suscrito vinimos a este mundo en una época que sólo enmarcaremos con un siglo requetepasado, y es por eso que en múltiples ocasiones nuestra ignorancia sobre tecnología llama más la atención que los atuendos y la compañía de Rocinante y Lucio, y el despistado ceño o abrir de ojos frente a preguntas como:

— ¿Ustedes viajan sin tableta, celular, o sea sin aplicar Android de mapas y navegación GPS? ¡No puede ser!, afirmó el posadero.

—Pero vamos, la cuenta de kilómetros recorridos la perdimos hace un siglo, los peligros enfrentados son historia, el enfrentamiento con molinos superados   y por acá llegamos.

— ¿De Internet, televisión, radio han escuchado algo?

—Por supuesto, ¿ese cajón con botones, es lo que llaman radio? Púes por ahí escuchamos hablar a Señoras y Señores.  Algunos revestidos de autoridad y otros creyéndoselo pronuncian frases, conceptos sin objetividad alguna y lo peor, sin respeto por el oyente. Se nota su dependencia laboral, la cual alimenta su ego con salario o dádivas. Creo que les llaman comunicadores de lo que deben o tienen que decir.  Es cuando pierden el propósito de informar, pero lo peor es cuando sus rodillas cicatrizadas asienten complacientes la genuflexión ante gobernantes de turno, legisladores, poder judicial, poder económico etcétera.

¿Qué hay excepciones?, claro que sí.  Pero qué marcan o qué consecuencias representan para quienes investigan, argumentan y comparten con sus compatriotas la actuación, confabulación, favorecimientos, manipulación, extremismo, desconocimiento de normas, leyes, y sin el más mínimo respeto por la vida.     Pues corren el riesgo de que les cierren micrófonos o publicaciones, u otra, le buscan patrocinador a su lápida.

Colombia despierta: a los adultos mayores los invitan a que se acojan a la "hipoteca reversible" quienes no pertenecen a las élites.  No es una conclusión, pero creo que tienen sus vidas hipotecadas.

*Las opiniones plasmadas por los columnistas en ningún momento reflejan o comprometen la línea editorial ni el pensamiento de Plus Publicación.