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El Reinado Nacional del Turismo debe aplazarse para el 2021

El Reinado Nacional del Turismo debe aplazarse para el 2021

Se viene escuchando con fuerza la propuesta de realizar el Reinado Nacional del Turismo de manera virtual adoptando mecanismos que se han implementado en otras actividades más urgentes, más necesarias y menos onerosas.

La historia del Reinado Nacional del Turismo trae consigo elementos de incuestionable valor, no solo en el aspecto cultural y de reconocimiento nacional, sino también de su organización llegando a ser un evento para mostrar.

En esa época, los más reconocidos medios de comunicación cubrían con detalle cada una de las versiones; la elección y coronación llegó a ser transmitida por televisión para todo el país, incluso antes de que se hiciera con el Reinado Nacional de la Belleza en Cartagena, como  lo afirmó su creador Héctor Mora Pedraza.

Todo ese bagaje artístico y cultural se fue lentamente al traste, hasta convertirse en un enclenque y decrépito pretexto para «coronar» miles de millones de pesos de los que ninguna información seria se tiene de varios gobiernos.

Este año cumpliría medio siglo el Reinado Nacional del Turismo. Oportunidad inmejorable para devolverle, por ejemplo, la muestra folclórica que con instinto canibalesco se eliminó de la programación demostrando inequívocamente que sus organizadores ni idea tenían de cultura.

Acabar con la muestra folclórica fue echar por tierra la ancestralidad y riqueza cultural de cada una de las regiones que nos visitaban incluyendo la nuestra. Fue mutilar de tajo la pluriculturalidad que le daba el sentir y el valor en toda su dimensión.

Pretender realizar el Reinado Nacional del Turismo de manera virtual sería cumplir con una obligación que Girardot no tiene necesidad de cumplir. Razones, demasiadas:

La economía del país se debilita permanentemente por la situación que se vive con la pandemia. Ni decir entonces cómo se encuentran las arcas de la casi ciudad, para equivocarse realizando un reinado nacional que no le aportaría algún valor cultural ni económico al municipio. Sería como hacerle un cumplido… ¿pero a quién, si realmente nadie de Girardot lo está pidiendo? Y cuando digo nadie me refiero al pueblo, por supuesto. Porque del otro lado deben estar agazapados, pedaleando, los que saben que realizándolo les llegarán algunos pesos necesarios en una época tan complicada como esta.

Como segunda medida, promocionar la imagen de Girardot a nivel nacional a través de un reinado virtual sería infructuoso. Hoy en día a nadie le interesa lo que sucede en el Reinado Nacional de la Belleza en Cartagena, mucho menos seremos tendencia nacional en las redes sociales cuando el evento no se encuentra posicionado ni siquiera regionalmente.

El turismo tiene una razón de ser que aquí, lo repito incansablemente, no se ha considerado. Lo resume en una frase el secretario general de la Organización Mundial del Turismo, Zurab Pololikashvili cuando señala que «Los gobiernos tienen la oportunidad de reconocer la capacidad única del turismo no solo para crear empleo, sino también para impulsar la igualdad y la inclusividad (sic)».

El turismo tiene que generar empleo para los que «frentean» al mundo diariamente arañando un bocado de comida para la mesa de su casa. Se concibe como una alternativa para generar empleo directo e indirecto, así como contribuye a mejorar el nivel de vida de la población en donde se explota.

¿Cuánto dinero le cuesta a Girardot organizar un reinado virtual?, sin importar si es local o nacional. Solamente el turbio e inútil reinado rural (la palabra veredal no existe), le rapa a Girardot anualmente cerca de $200.000.000.00.

Esos dineros proyectados en el Plan de Desarrollo actual  para el 2020, no sé por qué, para reinados locales y nacionales deben dirigirse, si legalmente se puede, hacía familias vulnerables y ayudas humanitarias. No será motivo de orgullo para ninguno, que mientras hogares enteros aguantan hambre por estos aislamientos preventivos selectivos y desiguales, o lloran a sus seres queridos por morir de un virus letal, otros se encuentren festejando en una fiesta sin música, sin beneficios para los comerciantes ni para la casi ciudad, sin alegría, sin cultura, ¡sin absolutamente nada!

A propósito, esta es una excelente oportunidad, ya que el alcalde Francisco Lozano decidió retirar el proyecto del Plan de Desarrollo del Concejo Municipal, para que se ajusten cifras y aspectos no convincentes en el tema de Turismo.

Hay que revisar, por ejemplo, la cifra de $4.040.000.000 proyectada para el 2020 que aparece reflejada en el Plan Plurianual de Inversiones. Ya terminando prácticamente el primer semestre del año esa cantidad escandaliza porque no sugiere en qué se pueda «invertir» durante el segundo semestre. Y sería un despilfarro gastarlo en reinados virtuales.

El monto total del cuatrienio muestra un valor de $16.634.700.000, de ninguna manera despreciable. Hay que articular cada uno de los proyectos expuestos en el Plan de Desarrollo con otras Secretarías para que hagan parte de un proceso que sea evaluado anualmente para determinar si los objetivos principales se van cumpliendo. Porque terminados los cuatro años nadie adelantará ese balance y ya todo el dinero se habrá ido con resultados impredecibles.

Y hay que ajustar el noventa por ciento de las metas o acciones a una realidad como la del COVID-19 que nos acompañará de manera permanente, al menos hasta mediados del próximo año.

Si el turismo es la vocación económica de la casi ciudad, tiene que acomodarse a una realidad palpable, práctica, ejecutable, útil, y ante todo generadora de valor en el segmento del empleo.

*Las opiniones plasmadas por los columnistas en ningún momento reflejan o comprometen la línea editorial ni el pensamiento de Plus Publicación.