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Un pueblo disfuncional

Un pueblo disfuncional

Se acostumbra en estas épocas a permitir que el ánimo navideño se esparza por el cuerpo como una droga que aletarga paulatinamente hasta lograr que los órganos se adormezcan y hagan ver todo color de rosa.

Así ha funcionado tradicionalmente y no hay nada de malo en ello.  Pero el próximo año tiene sus bemoles; viene cargado de compromisos tan complejos como pesados para cada uno de los girardoteños, que es importante no perder el norte para no caer en el trágico laberinto de la estupidez.

Pensándolo bien Girardot es un pueblo disfuncional.  No funciona mal en una sola área, sino que por el contrario, por donde se le mire se encuentran grietas convertidas en abismos que conducen a un fondo que se profundiza sin encontrar límite.

Cierra el año con un proyecto de acuerdo presentado por el alcalde César Fabián Villalba, con el que solicita autorización para endeudar al municipio en diez mil millones de pesos; no voy a presentar análisis financieros sesudos, con tintes de erudición.  Pero sí puedo decir que se necesita un estudio especializado, y no estoy hablando de los concejales; hablo de un profesional sobre la materia conocedor de finanzas y administración pública.

Este tema exige asesorías no amañadas, que permitan un examen sin influencias de compadrazgos, conveniencias o contraprestaciones. Hay que establecer prioridades y dejar para la próxima administración las demás inversiones, si no todas.

Un fin de año con extras en el concejo en donde se discute el incremento o no de los subsidios y aportes solidarios para acueducto, alcantarillado y aseo para la vigencia fiscal del 2019.  Cuando escribía esta columna aún no se definía su aprobación en el concejo; aunque hoy ya sabemos que se aprobó el incremento, lo importante que queda en el ambiente es la intención.

Parece como si el talante gobiernista se hubiera inoculado en algunos concejales girardoteños; es decir, pensando más en el bolsillo de los empresarios que en la carestía y disminución de ingresos que atropella y doblega a los estratos uno, dos y tres.

Algo así como que en épocas de dificultades tengamos consideración con los pudientes y ricos, arrinconando a los insolventes, que como son muchos más, acolchonan a los primeros. ¡Síndrome Carrasquilla!

Esa deducción de que si se incrementan los porcentajes de subsidios también se incrementa el desempleo… ¿es que acaso sabemos cuál es el índice de desempleo que tiene Girardot para esgrimir como razonamiento válido su descenso?  Es más lógico conocer oficialmente cuál es nuestro nivel de desempleo, y a partir de allí sentar posiciones frente a lo que el Artículo 100 de la Ley 142 de 1994 establece: « […] que en los presupuestos de los entes territoriales las apropiaciones para subsidios de acueducto, alcantarillado y aseo, se clasifican como gasto público social y son prioritarios sobre cualquier otro gasto de inversión».

Se acaba un año en donde ciertas oficinas de la administración municipal ignoran su responsabilidad frente a los derechos de petición.  Es decir, que en dependencias como el Instituto Municipal de Turismo, Cultura y Fomento, o la Secretaría de Gobierno, por no nombrar otras, los derechos de petición terminan convirtiéndose en favores que nuestros empleados, porque los funcionarios de la alcaldía lo son, los entregan cuando les da la gana.

Claro, utilizan el viejo truco de cansar al solicitante para que por lo engorroso de entutelar o de tener que «rogarles», se ceda ante la estrategia sistemática, abusiva y mediocre de ignorar la petición.

Se acerca el 2019, y lo más importante: La urgencia de estudiar desde ahora el candidato a la alcaldía que deberá enderezar una administración con los problemas ya conocidos. 

Aparecen en el listado amas de casa con pretensiones de agregarle un título más a su hoja de vida; o personajes que desde el concejo municipal nunca presentaron proyectos que impactaran en el municipio, y antes por el contrario, en lugar de estar presentes capoteando los vendavales, se fueron de Girardot para volver, ¡ahora sí!, como los salvadores.

Los hay de todas las estirpes y colores.  De todos los intereses y discursos; de todos los rangos y pasados.

Que la Navidad no permita que se retire el visor de lo más importante, que es reestructurar administrativamente a Girardot.

No habrá Año Nuevo si los ciudadanos de siempre continúan con sus prácticas equivocadas de siempre; y si los jóvenes, sobre todo los que tienen que quedarse porque su condición económica no les permite emigrar, no se comprometen con generar un cambio estructural en donde ellos sean los protagonistas.

Que no terminen los villancicos en letanías.

*Las opiniones plasmadas por los columnistas en ningún momento reflejan o comprometen la línea editorial ni el pensamiento de Plus Publicación.