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Un periodismo diferente

Un periodismo diferente

En mi época de estudiante de Periodismo, cuando este se enseñaba puro, sin aditamentos nocivos, llegaban algunas personas que por carecer de ciertas habilidades suponían que la exigencia académica, la responsabilidad social y el compromiso permanente de conocimiento estaban muy por debajo de una Ingeniería, una Arquitectura, una Medicina u otra carrera profesional.

Esa posición, equivocada por demás, se ha extrapolado a la sociedad que consume permanentemente información sin darse el tiempo suficiente para reflexionar sobre el autor, su formación y la veracidad de la noticia.  Incluso, en muchas ocasiones, permite que las desgracias ajenas, «manchando» la primera plana, sean su amenizador matutino.

A lo anterior, como combustible al caldero, la Corte Constitucional dejó sin piso la Ley 51 de 1975 que, en su esencia, según el Artículo 4° creaba «[…] la tarjeta profesional de periodista la cual será documento legal que acredite a su tenedor como periodista profesional». Esto en defensa de la libertad de información, expresión y asociación sindical, puntos en los que no cabe la más mínima objeción.

Pero al abrir la puerta sin ninguna exigencia académica se atentó desde la misma Corte contra las libertades arriba anotadas.  La Ley 51 en el literal C requería que el interesado en una tarjeta profesional, si no tenía título profesional, debía someterse «[…] a presentación y aprobación de exámenes de cultura general y conocimiento periodístico en su especialidad […]».  Hecho que actualmente no sucede, otorgando libertades excesivas que van en contra de un periodismo excelso.

Incluso muchos referentes del periodismo nacional e internacional consideran hoy en día que el mismo «desde el punto de vista académico debería ser un postgrado».  

Por supuesto que no se puede negar que dentro de esta permisividad han aparecido dentro del periodismo empírico personajes que lo han enaltecido por su manera profesional de trabajar, dando ejemplo a profesionales que alardean de su cartón. ¿Pero cuántos de los primeros?

Estos ingredientes han facilitado un caldo de cultivo para que, en algunos sectores y determinados casos, principalmente en provincia, se subestime la veracidad, y el rigor investigativo se resuma en un «copiar y pegar» robando la propiedad intelectual y replicando, en muchas ocasiones, inconsistencias de la noticia a la ene potencia.

Soy un convencido de que los periodistas tienen la opción de hacer mejores o peores sociedades.  Mejores o peores ciudades.  Mejores o peores países.  Partiendo de él como generador de opinión y formador de pensamiento.

Esto me ha llevado, junto con Sandra Milena Pautt Gutiérrez, periodista con más de treinta años de experiencia, hermana y eterno bastión, decidir innovar en el campo de la información y la comunicación con la página web www.pluspublicacion.com.

Tenemos la certeza de que el ejercicio del periodismo necesita cambios permanentes que lo dinamice y ubique en un nivel superior construido sobre verdad, disciplina investigativa, respeto por la audiencia, versatilidad en la información, sensibilidad y amor a la profesión.  Acompañado con un alto grado de humildad y respeto por el lector y quienes ejercen el mismo oficio.

No ha sido fácil, como ocurre con cualquier proyecto profesional ambicioso. Desde el incumplimiento de personas que se comprometieron con la elaboración técnica de la página, hasta plagios de nuestras noticias publicadas en la página de seguidores en Facebook, por medios de comunicación y personas particulares inescrupulosas, son los nuevos terrenos descubiertos por los que hemos tenido que transitar para lograr un medio como el que hoy ofrecemos con todo nuestro respeto, humildad y profesionalidad.

Es posible que haya temas para ajustar; condiciones que mejorar. Es muy posible.

Pero ante todo comprometemos nuestra buena fe en la información; no nuestra objetividad, sino nuestra ecuanimidad; jamás nuestra genuflexión hacia los poderosos, pero si nuestro respeto; nuestra voz alta anulará el silencio y nuestros señalamientos  no serán cómplices de prebendas ni de retaliaciones en busca de publicidad. Los argumentos serán su bandera.

Aun en los momentos más sensacionalistas, respeto por el ser humano.  Y un inmenso deber con la Cultura.

Este no es un pretexto para posar de eruditos; no pretendemos parecernos a alguien ni estar sobre nadie. No nos interesa decir que somos los primeros ni los mejores.  Nos esmeramos por la calidad de nuestro trabajo que nos da su credibilidad. 

Dios bendiga este proyecto.

 

*Las opiniones plasmadas por los columnistas en ningún momento reflejan o comprometen la línea editorial ni el pensamiento de Plus Publicación.