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Un alcalde sin cetro, ni corona, ni trono

Un alcalde sin cetro, ni corona, ni trono

Aunque pienso que los reinados de belleza en el mundo sufren los últimos estertores de su consumación, por lo baladíes, superficiales, machistas, con el «don» de cosificar a la mujer, se hace necesario atisbar lo que sucede con el reinado Señorita Girardot 2023, que este año, como nunca, agoniza ayudado por el distanciamiento de los presidentes de las Juntas de Acción Comunal con el siempre disruptivo alcalde Lozano.

Como un aderezo a este gobierno, que nada lo ha hecho bien, le tocó el turno al reinado Señorita Girardot, que, aunque en las últimas versiones ha sido un fiasco, lo que se vive actualmente es el reflejo de cómo influye negativamente en la casi ciudad el talante irresponsable y displicente de Lozano para con la casi ciudad. 

Ante la soledad impuesta por la mayoría de los presidentes de las Juntas de Acción Comunal que hicieron oídos sordos a las convocatorias del Instituto Municipal de Turismo, Cultura y Fomento (IMTCF) para la elección de la reina de cada barrio, presumiblemente en contraprestación al incumplimiento de compromisos adquiridos por el alcalde Lozano con ellos, quienes solo atinan a decir que por la falta de apoyo el año pasado a las reinas, hoy no participarán; aunque indicios serios señalen que hay otros compromisos desligados del reinado, que, al parecer, algunos presidentes quieren cobrar dificultando el desarrollo del certamen local.

Lo de los compromisos desligados al reinado no me lo invento, se escucha en diferentes partes y se deduce de las declaraciones del presidente de Asojuntas Girardot, Fredy Jiménez, quien el pasado martes (19.09.2023) en una entrevista en Radio Uno contestó al respecto: «[…] han venido pasando situaciones tras situaciones, y esto lo que ha generado es solo inconformismo; hay unos compromisos adquiridos con el señor alcalde y las Juntas de Acción Comunal. Esperemos que hay unos compromisos que quedaron sobre la mesa de trabajo […]».

Y lo reafirma más adelante, aunque es claro en reiterar que solamente quiere hablar del reinado: «[…] todavía faltan tres meses, esperamos que se cumplan algunos acuerdos. Por ejemplo, el tema de algunas obras en los barrios, y posteriormente trataremos ese tema».

En este intercambio de golpes intentando demostrar quién tiene más poder y resistencia, el disruptivo alcalde Lozano tratando de eludir las consecuencias de sus repetidos incumplimientos, casi siempre terminados en desavenencias con terceros que sí tienen poder, riposta emitiendo un Decreto con el que de manera equivocada otorga facultades de facto a cualquier edil o habitante de un barrio, para que a su antojo elija la reina que los represente en el reinado Señorita Girardot.

Craso error, cuando las facultades durante años han estado sobre los presidentes de Junta de Acción Comunal, y no en la de ediles aislados para la mayoría de las comunidades, o vecinos (término utilizado en el Decreto) que menos autoridad reconocida tienen para asumir una decisión como esta.

Lo más contraproducente, a mi parecer, es que se atenta contra la armonía y amistad de los residentes cuando de manera equivocada se les propicia un escenario para indisponerse unos con otros. ¿Imaginen tres residentes de un sector eligiendo la reina en un barrio de 50 u 80 manzanas? ¿Con qué autoridad o criterio lo harán?, ¿con el que les otorga un decreto reactivo?

Y si hablamos de los ediles, es necesario preguntarse si por sí mismo es suficiente autoridad para elegir la representante de una comunidad. En el caso de aquellos sectores en donde hay más de un edil, ¿no puede provocar enfrentamientos entre algunos de ellos por diferencias en la participación o elección de la representante?

Igual, en las Juntas Administradoras Locales (JAL) para la aprobación de cualquier proyecto debe haber mayoría. ¿Qué termina siendo un edil decidiendo en solitario por todo un barrio?

Integración de la comunidad, es una frase recurrente en la historia del Festival y Reinado Turístico de la casi ciudad, que precisamente es lo que menos se sugiere con la decisión del Decreto 257 del 13 de septiembre, que lo que pretende, al parecer, es elegir la reina Señorita Girardot a como dé lugar. Posiblemente enfrentando presidentes de Juntas, ediles y vecinos, «con el fin de ampliar la participación de candidatas y por ende de barrios»; sin importar las consecuencias de convivencia, solidaridad y respeto que afecten por tan torpe decisión.

Al termino de esta columna, no se conoce una información oficial por parte del IMTCF al respecto, porque la directora general en su ignorancia sobre lo público u obnubilada por su cargo transitorio, considera que lo que suceda con el Reinado Señorita Girardot, patrimonio de los girardoteños, lo puede administrar como un asunto de su vida privada.

Me arriesgo a predecir que el alcalde Lozano tomará una decisión tardía, nombrar a la reina por decreto. Es increíble al punto de no retorno que la casi ciudad ha llegado por la pérdida de la confianza de las comunidades en su gobernante y acompañantes de desastre.

*Las opiniones plasmadas por los columnistas en ningún momento reflejan o comprometen la línea editorial ni el pensamiento de Plus Publicación.