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¡Que viva el cemento!

¡Que viva el cemento!

Nunca he cuestionado los empréstitos que los alcaldes proponen firmar para invertir en la casi ciudad. Pienso que manteniendo el equilibrio, igual que en la cotidianidad de las familias, los municipios deben endeudarse para invertir en las necesidades más urgentes que impacten fuertemente en sectores de la sociedad y así crecer como ciudades en desarrollo.

Pero ahora es diferente. Porque conocida la destinación de prácticamente $39 000 millones que aspira Lozano le apruebe el Concejo, hay mucho sobre qué discutir. Discusión que sobrepasa, por supuesto, el temita de la capacidad de endeudamiento que tiene Girardot para responder por la deuda.

Es que a ciencia cierta no es suficiente tener el dinero para cancelar oportunamente. Al fin y al cabo el Ministerio de Hacienda y Crédito Público se encarga de autorizar según el semáforo en el que se encuentre el ente territorial. Pero lo que sí no es de su resorte, ni probablemente le interese, es ponderar la prioridad de las obras de infraestructura que se van a desarrollar con el recurso del empréstito.

Y aunque todos los sectores de la casi ciudad merecen que parte de los recursos que se gestionen o presten lleguen a sus barrios, también es innegable que en una época de austeridad, con escasez económica y tributaria derivada de una pandemia que aún no termina, el cemento que se va a esparcir debe ser para obras que signifiquen reactivación para Girardot, con el empuje económico y turístico que estas impriman.

Se habla, por ejemplo, de «invertir» $4340 millones en el parque recreo deportivo del barrio La Esperanza, cuando amarrado a él se encuentra una de las tres tristes bibliotecas a la que jamás se le ha invertido un dinero importante para robustecerla.

En otro parque recreo deportivo hablan de enterrar $8000 millones de pesos; $2500 millones en parques infantiles y biosaludables «en diferentes puntos» de Girardot, pero sin ningún detalle.  

Llama la atención una obra rotulada bajo el concepto «cultura y emprendimiento»; una alameda férrea de $12 000 millones de pesos. Esta obra sí que es interesante revisarla a corto, mediano y largo plazo.

Primero, hay que preguntar si esta alameda obligará a la intervención de todo el sector que rodea el Parque Gaitán, incluyendo la prohibición de continuar feriando un pedazo de la Estación del Ferrocarril de Girardot declarada Bien de Interés Cultural de carácter nacional (Decreto 746 de 1996), alquilándola para el bazar vulgar con el que intentan engañar a los turistas prometiendo una feria artesanal auténtica representada por verdaderos artesanos. Porque es que con el bazar llegan los baños públicos callejeros, la suciedad y la porquería.

Segundo, ¿existe la seguridad de que la obra no se afectará a largo plazo con políticas nacionales que se adopten para reactivar el transporte de carga y pasajeros por las vías férreas del país?

No vaya a pasar como con la obra de los Caños del Norte, que terminado el mandato del alcalde de turno, de  herencia queden sobrecostos, mayor tiempo de obra del programado, y un área importante sin intervenir.

Corto se ha queda Lozano con $3000 millones para rehabilitar o construir 15 kilómetros de malla vial. Aquí es en donde las sumas astronómicas de otros proyectos deben sentirse; sin temor a equivocaciones se puede señalar que más del 75% de las vías de la casi ciudad están destruidas. Y no es solamente el centro de Girardot, hay que tener en cuenta barrios como Solaris, Esperanza Norte, Portachuelo, Villa Alexander, Primero de Enero, El Diamante, Santa Rita, Rosablanca I y II etapa, en los que la comunidad se encuentra eternamente olvidada.

Pero cerca al centro también hay barrios que nunca se tocan: Sucre, Granada, Gaitán, Santander, San Antonio, los Altos.

En esta inversión hay que optimizar el recurso para abarcar la mayor cantidad de kilómetros que realmente faciliten la movilidad de las personas brindando seguridad y agilidad en sus desplazamientos.

En cultura y educación continúan mintiendo sin razón. Hay que invertir en bibliotecas públicas; el Teatro Cultural Luis Enrique Osorio se cae a pedazos en plena vía principal ante los ojos de locales y visitantes, y ni un centavo presupuesta para su remodelación. Para la infraestructura de las escuelas y colegios oficiales, ¿$3000 millones son suficientes para recuperar o adecuar el 50% de ellos?

Continuamos observando cómo la maleza y la manigua se enreda comiéndose algunas aulas derruidas del colegio Atanasio Girardot, como el mejor símbolo de la manera como se administra la educación y la cultura en la casi ciudad. Agoniza la arquitectura de este ícono de la educación girardorteña.

No habla de las obras urgentes para mitigar el riesgo en sectores vulnerables de Girardot, como en el barrio Diez de Mayo, que son sinónimo de protección y salvaguarda de vidas humanas. Ni tampoco del sector rural, como bibliotecas y vías dignas y necesarias para las veredas del sur y del norte.

Si desea invertir en deporte, salud y vida, olvidó aquella pista de patinaje en la que tambien se enterraron miles de pesos y hoy sirve de pesebrera y parque de recreación para semovientes.

Interesante la inversión de $1800 millones en obras para la reubicación de vendedores estacionarios siempre y cuando sea para todos, y que desaparezcan los vendedores ambulantes. Invertir tal cantidad de dinero tiene que reflejarse en orden y respeto por el peatón y el espacio público. Ojo que ya se le llenó la carrera décima de vendedores ambulantes, después de que por más de ocho años no llegaban.

Posiblemente varias de las necesidades urgentes no puedan adelantarse con recursos del empréstito como las cámaras de seguridad, libros para las tres tristes bibliotecas, nuevas bibliotecas en sectores deprimidos, restauración de la Casa de la Cultura, inversión en programas de desarrollo social y económico. Entonces Alcalde, gestione los dineros a través de entidades nacionales o internacionales para que no sea solamente el cemento, sin un claro propósito social, el material con el que usted piense demostrar un buen gobierno.

Que no importe si son $20 000 o $40 000 millones, si se invierten con responsabilidad y transparencia en las necesidades prioritarias e inaplazables de Girardot.

*Las opiniones plasmadas por los columnistas en ningún momento reflejan o comprometen la línea editorial ni el pensamiento de Plus Publicación.