Columnistas
Periodismo y autocrítica
Como un fenómeno que se replica de manera expansiva, en los últimos meses se han escuchado ataques contra los medios de comunicación y periodistas de Girardot, coincidiendo con lo que ocurre en el plano nacional: Gobierno y algunos medios de influyentes mercaderes enfrentados por el sesgo de la información.
En lo local, han aparecido en redes sociales mensajes con los que se despotrica, maltrata y denigra abusivamente de todos los medios de comunicación de Girardot o de periodistas en particular.
Y hay que advertirlo, no hay ningún impedimento para que la opinión pública evalúe críticamente a quienes proveen de noticias y opinión a la comunidad, siempre y cuando se haga decente y respetuosamente; con la altura de la persona culta con don de gente. No debe ser el mensaje en si el que incomode, sino las palabras que se utilizan cuando se envía.
Pero para avanzar, no voy a caer en la tentación en la que han caído uno que otro de los comunicadores y medios locales respondiendo con tono y acento similar al de las agresiones recibidas. Los espacios están dispuestos para que cada uno los ocupe de acuerdo con su condición y rol dentro de la sociedad. Y el de los periodistas, particularmente, debe ser el de la investigación, la denuncia, la pregunta incómoda, el análisis profundo, y, ante todo, un altísimo nivel de educación.
Por esto prefiero aprovechar esta coyuntura de manera constructiva, que aporte al ejercicio periodístico partiendo de la autocrítica. Con la posibilidad de que cada uno entienda su realidad particular y poder, si desea, corregir desaciertos heredados de mecenas y leyendas.
La autocrítica trae consigo la oportunidad de entender, y aceptar, sobre todo aceptar, que hay comportamientos equivocados en el ejercicio del periodismo que además de maltratar y dejar en entredicho a la profesión, actúan como caldo de cultivo cuando de recibir insultos y ataques de contradictores se trate; así el insulto mordaz hable más mal de quien lo envía que a quien apunta, considero que sí hay comportamientos que deben ser revisados y modificados.
En cualquier parte del país puede presentarse que ciertos periodistas acepten agasajos de personas influyentes en situaciones de poder; o que reciban obsequios sin que sea transparente su merecimiento; o que trabajen como contratistas con cualquier Municipio, sin declararse públicamente impedidos para cubrir periodísticamente noticias del ente territorial, son comportamientos que con excepciones puntuales, deben ser evaluados para evitar el riesgo de una mala práctica o la presunción de esta.
Hay que evitar que la relación gobernante-periodista se convierta en un chantaje económico en el que la pauta oficial sea el cauterizador de la verdad, y dependa del tamaño de la caja de resonancia que facilite la amplificación de sus discursos sin derecho a preguntar.
La mejor exaltación de un gobernante hacia los medios de comunicación o a un periodista en especial, es su respeto incondicional. Respeto a su línea editorial; respeto a sus opiniones; respeto al derecho de contra preguntar, de ahondar, de denunciar, de investigar rigurosamente, de incomodar respetuosamente; de insistir y volver a insistir sobre un tema específico.
Es la oportunidad de sopesar la necesidad que tiene Girardot de un respetable Círculo de Periodistas que entienda su misión entre los pares y la comunidad, y la visión de en qué lugar espera encontrarse en el contexto departamental y nacional al cabo de 15 o 20 años.
Y para eso hay que entender que los Círculos de Periodistas se conforman sin ningún ánimo de lucro ni intereses personales. Por el contrario, se preocupan por elevar el nivel cultural y profesional del gremio fortaleciendo la vocación y la aptitud para un ejercicio que aporte a la sociedad.
De la misma manera propicia aglutinar un número importante de afiliados para conformar un Círculo fuerte, con la posibilidad y capacidad jurídica de salvaguardar los derechos de los periodistas, en un país en donde la agresión a ellos ya no es noticia.
Según la FLIP, hasta el 31 de mayo de 2023 se habían documentado 58 amenazas contra periodistas en 22 departamentos de Colombia. Dicen las estadísticas que un periodista es amenazado cada dos días; temas como la política, la seguridad y la administración pública son los que más riesgo representan contra el periodismo en nuestro país.
En síntesis, hacer de los insultos y las agresiones una oportunidad para la autocrítica, aporta al fortalecimiento de un periodismo independiente que logre su credibilidad por buenas prácticas y el respeto por la información y su audiencia.
*Las opiniones plasmadas por los columnistas en ningún momento reflejan o comprometen la línea editorial ni el pensamiento de Plus Publicación.
Hay que evitar que la relación gobernante-periodista se convierta en un chantaje económico en el que la pauta oficial sea el cauterizador de la verdad, y dependa del tamaño de la caja de resonancia que facilite la amplificación de sus discursos sin derecho a preguntar.