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No solo del sol puede vivir el hombre

No solo del sol puede vivir el hombre

Por la emergencia sanitaria que vive el mundo, nuevamente se presenta la necesidad de replantear la situación económica de Girardot analizada desde su sistema productivo, en donde surjan nuevos sectores económicos autosuficientes que no dependan directamente del turismo.  

Ya había propuesto el tema en el mes de abril del 2015 en un artículo publicado en La Realidad Girardoteña: Peor que avestruces y cangrejos. Con suficientes argumentos planteé que debemos «Entender que no debemos continuar depositando esperanzas en una falacia como lo es nuestra vocación turística. Tenemos potencial turístico pero no la vocación que nos ubique aún como un referente próspero del sector económico, ni siquiera del centro del país».

Pues me ratifico.  Ante la mirada imperturbable de alcaldes, concejales, patriarcas y matronas, comerciantes miopes y bisoños, se creó un espejismo que todavía encandelilla, alrededor de una nube de veraneantes desordenados que vienen a liberar sus demonios en la casi ciudad, porque en la capital del país la autoridad sí los sienta en el muñeco.

Existen publicaciones que refuerzan mi concepto de que somos impúberes en el tema del turismo. Parecidos al adolescente que porque le aparecieron tres pelos en la barbilla se cree el todopoderoso, el «non plus ultra», el macho alfa de la manada.

La publicación «Tendencias en la investigación universitaria, una visión desde Latinoamérica», pertenece a la Colección Unión Global, adscrita al Fondo Editorial Universitario Servando Garcés, y tiene la participación de investigadores colombianos.

En el volumen IV aparece un artículo titulado, «Metodología para evaluar la competitividad del subsector hotel. Estudio del municipio de Girardot-Cundinamarca». Realizado por docentes de la UDEC Girardot, y la Corporación Universitaria Minuto de Dios de Neiva, en el 2018.

De acuerdo a sus autores el trabajo trata sobre « […] el nivel de competitividad del subsector hotelero del municipio de Girardot […]». El estudio tomó 28 hoteles de 48 que dicen los investigadores existen registrados en el municipio. Las encuestas fueron efectuadas a « […] personal directivo […] Los directivos y/o gerentes calificaron el desempeño de cada variable del hotel tomando como referente el más alto nivel de competitividad internacional […]».

Destacan en sus resultados, que a pesar de que « […] algunos (sic) los empresarios de Girardot aprovechan […] el calor o verano permanente, para llevar a cabo proyectos turísticos […], no resultaron bien calificados los servicios hoteleros».

El estudio desnudó que el «subsector hotelero no supera el 50% de competitividad en ninguno de los factores analizados »; que la mayoría de empresas hoteleras «contratan la mayor parte del personal solo fines de semana y por un valor específico […]»; que « […] la mayoría de los gerentes o administradores no tienen formación profesional, son bachilleres, no hablan idioma distinto al español y poseen poca experiencia en la actividad hotelera».

Encuentran que a la mayoría de los directivos de los hoteles no les interesan los procesos de capacitación, y que en las variables de mercado y ventas, con una calificación de 37%, se encuentran demasiado lejos de ser competitivos. 

En el factor del talento humano la calificación es de 37%, debido a que se contrata a personas no calificadas para el oficio, o por periodos cortos afectando su empoderamiento.

Concluyen entonces, que « […] el nivel de competitividad de las organizaciones hoteleras del municipio es relativamente bajo, con serias deficiencias generalizadas en los siete factores analizados […]».  Plantean además una advertencia para tener en cuenta, y es que el sector hotelero de Girardot « […] en lugar de crear nuevas condiciones de mercado estaríamos asistiendo a la destrucción de los mismos».

Exactas o no, válidas total o parcialmente, los gobernantes y sus colaboradores no acceden a esta clase de trabajos investigativos que fácilmente se encuentran en Google. Poseídos de arrogancia y desinterés, conducen el barco con una brújula oxidada haciendo creer a los pasajeros que los llevan a buen puerto, cuando en realidad es el espejismo que los encanta.

No se ha movido un dedo que agregue valor al sol que en buena hora nos acompaña. Alrededor de él no se ha construido nada. Y si no me hago entender, o empecinados en no entenderme, me explico: los santandereanos convirtieron el Cañón del Chicamocha en un atractivo turístico internacional. ¡Le dieron vida a una montaña erosionada por el río, de 108 000 hectáreas de extensión! Y hoy tienen para el mundo el Parque Nacional del Chicamocha.

Con un aforo para 4000 personas, fue construido sobre los conceptos de Cultura y Tradición. Eso es dar valor agregado: convertir unas placas montañosas en un atractivo turístico mundial, que genera empleo como una alternativa para disminuir la pobreza. ¡Lo que tampoco se ha hecho en la casi ciudad!

Si Girardot va a basar su economía en el turismo, que sea con especialización y altas calificaciones. Pero de todas maneras abriendo el abanico de posibilidades, con gestión, para que otros sectores de la economía lleguen y crezcan, alcanzando la construcción de una ciudad sólida, con oportunidades reales para sus habitantes e inversionistas.

No solo del sol pueden vivir los girardoteños. Para la muestra, decenas… de miles… de botones.

Foto tomada de Twitter (Cámara de Comercio de Bucaramanga).

*Las opiniones plasmadas por los columnistas en ningún momento reflejan o comprometen la línea editorial ni el pensamiento de Plus Publicación.