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¿Girardot, ciudad inteligente?

¿Girardot, ciudad inteligente?

Girardot vive un caso particular en la actualidad que tiene que ver con la recuperación de su malla vial en la mayoría de los sectores de la casi ciudad; necesidad que por la protuberancia de sus cráteres, simas y socavones se hace urgente atender sin dilación alguna.

Pero esta atención que reclama a gritos la ciudadanía junto a actores civiles desde hace bastante tiempo, incluso antes de la llegada de Lozano, institucionalmente no debería realizarse sin la concertación con los que van a ser afectados por las obras a ejecutar.

En parte de eso se trata la socialización. No es una palabra vacía incrustada en la terminología técnica de la burocracia que no sirva para más nada, que para recordarle a la comunidad que es un cero a la izquierda, y que ajeno a lo que le convenga o no, piense o no, las decisiones se toman al amaño, antojo y arbitrio del que manda, así mande mal.

En ciertos lugares del país existe lo que algunos han denominado Programa de Gestión Social en Obras, o como lo quieran llamar, que pretende, ni más ni menos, «dar el manejo adecuado a los impactos sociales generados por la realización de obras de infraestructura en los diferentes» sitios o municipios de una región. Advirtiendo que estos programas deben estar acompañados de profesionales en trabajo social, comunicación social, sociología, psicología social, con el apoyo incondicional de la Administración municipal con el fin de mitigar los impactos provocados por las obras a ejecutar.

Y, por supuesto, no podría ser inferior a las anteriores condiciones ya que se está hablando de seres humanos, que como en el caso de los comerciantes, las amas de casa o habitantes de un sector tienen hábitos y condiciones socioeconómicas que deben tenerse en cuenta al momento de tomar una decisión que comprometa la tranquilidad y estabilidad económica de cada uno de ellos.

Lo que ocurrió el pasado jueves 3 de agosto con la «socialización» dirigida a los comerciantes de un sector del centro, y finalizada cuando los convocados abandonaron el recinto enfadados y desconcertados dejando con la palabra en la boca y un palmo de narices al contratista y al secretario de Infraestructura, da a entender que nunca hubo un acercamiento por parte de los ejecutores de la obra que les permitiera conocer las necesidades y urgencias del sector.

 Uno de los motivos que más alertó e indignó a los comerciantes el día de la socialización fue que el representante de Acuagyr nunca habló; y era primordial escucharlo porque dentro de la intervención que se va a realizar la empresa de Aguas de Girardot, Ricaurte y la Región debe hacer el cambio de la red de acueducto y alcantarillado en algunos de los sectores intervenidos. 

Yan Mauricio Almanza, gerente técnico de Acuagyr, confirmo a Plus Publicación que «cada doscientos metros de cambio de red de acueducto y alcantarillado se cumplirá en el lapso de un mes». Con todo y esto, el contratista, representante del Consorcio Girardot 2024, se comprometió a entregar la obra el próximo 14 de noviembre.

Se necesita una pequeña dosis de empatía para comprender lo que puede significar para estos emprendedores ver comprometidas fechas clave dentro del calendario turístico de Girardot, como el Reinado Nacional del Turismo (RNT) que a pesar de su decadencia atrae a miles de bogotanos, o la época decembrina en la que la mayoría de los negociantes tienen ancladas sus esperanzas para superar las dificultades y secuelas económicas dejadas por la pandemia y los fenómenos geopolíticos a nivel mundial.

Hablando de movilidad inteligente, este último un adjetivo utilizado estratégicamente por la Administración, (recuerden la Sociedad de Economía Mixta que nos iba a convertir en ciudad inteligente), o nos consideran demasiado tontos, o como dice el adagio popular, «Dime de qué presumes y te diré de qué careces». No se entiende en qué radica la inteligencia de este gobierno, al abrir simultáneamente siete frentes de obras civiles para la recuperación de la malla vial, que compromete, según información parcial del arquitecto Saavedra, 3466 metros de la casi ciudad. (Parque Lineal del Sol, discoteca La Playa, UDEC y un sector del centro). Sin contar lo metros comprometidos en los barrios Rosa Blanca, San Jorge, Kennedy y conjunto Alicante.

Lo ha dicho con diferentes tonos el secretario de Infraestructura, arquitecto Pedro Felipe Saavedra, «[…] pero también tengo que ser serio y honesto con ustedes, en que este proyecto seguramente no se termina en diciembre, sino que va a exceder el tiempo de esta Administración». Hablando no solamente de los siete frentes de recuperación de malla vial, sino del descabellado proyecto del Parque Lineal del Sol.

¿Será que tanta inteligencia aturde?

*Las opiniones plasmadas por los columnistas en ningún momento reflejan o comprometen la línea editorial ni el pensamiento de Plus Publicación.