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El fallido discurso de las prioridades, hablando sobre el empréstito de los $37 640 millones para Girardot

Después de la alharaca suscitada cuando por primera vez se conoció la intención de Francisco Lozano de endeudar a Girardot en $39 140 millones de pesos, y del retiro del Proyecto de Acuerdo del Concejo Municipal en sesiones extraordinarias en el mes de septiembre, llegó lo inevitable, su aprobación.
Era cuestión de tiempo, así como sucedió con el Plan Especial de Manejo y Protección (PEMP) de la Plaza de Mercado, que luego de discusiones bizantinas y reclamos pueriles finalizando el 2020, se aprobó al comienzo del siguiente año. Igual como seguramente va a suceder con el proyecto de acuerdo que propone la creación del cargo de director general para el Instituto Municipal de Turismo, Cultura y Fomento (IMTCF), dizque para robustecerlo administrativa y financieramente. Ya veo venir su aprobación a costa de todo y para nada.
No es la conveniencia o no del empréstito lo que quiero subrayar en esta ocasión. En busca de la coherencia vale la pena concentrar la mirada en la posición que tomó en la primera ocasión el ponente del Proyecto, concejal Jhon Jairo Urquijo Sepúlveda, y algunos de sus pares que lo respaldaron al no dar luz verde a la iniciativa, por aquello de las prioridades.
Urquijo expresó vehementemente en la plenaria del pasado 3 de septiembre su preocupación al solicitarle a la Administración « darle sentido y urgencia a lo que realmente es importante». Al parecer le preocupaba, en ese momento, la lamentable situación en la que se encuentran varias instalaciones educativas, colocando como ejemplo el ruinoso estado de la Escuela Anexa. Dio a entender que son más importantes las escuelas que los parques, y que no daría « […] un paso adelante, si seguimos pensando que la inversión para la infraestructura física educativa va a ser de $3000 millones de pesos».
Señaló que los $3000 millones alcanzarían únicamente para solucionar los daños de la Anexa, y el recurso ya quedaría «copado». Le sumaron solo $1000 millones, y al parecer el problema quedó solucionado.
Hay que preguntar, primero, ¿cuánto le cuesta a Girardot la recuperación del Colegio Departamental?, que desaparece en la manigua. Segundo, si las instituciones educativas son más importantes que los parques, ¿por qué no se exigió menos dinero, o se postergó la inversión en el parque del barrio La Esperanza?
A pesar de ello, y de calificar como no prioritario los $4340 millones para la cancha deportiva del barrio La Esperanza, se terminó aprobando la misma cantidad el 11 de noviembre según las condiciones del Gobierno municipal. Pero también se respaldó la propuesta de invertir $5000 millones en el parque recreodeportivo de la cancha N° 1 en el barrio Kennedy.
Es decir $9340 millones de pesos en dos parques. Por encima de la inversión en vías, ($4000 millones), e infraestructura de instituciones educativas ($4000 millones).
Pasemos a malla vial, ya que este fue uno de los puntos en los que más insistencia hizo el concejal ponente. Argumentaba, y estoy totalmente de acuerdo con él, que $3000 millones de pesos no son suficientes para desaparecer los cientos de cráteres que se encuentran a lo largo y ancho de la casi ciudad. Hay vías absolutamente deterioradas que sin estar ubicadas en el centro del municipio necesitan ser reparadas. Barrios de estrato dos o tres en los que sus habitantes merecen empezar a sentir que el ornato, la dignidad y la salud también son para ellos. ¿Acaso Girardot no es para todos?
Casos como en los barrios Esperanza Norte, Solaris o Portachuelo, por nombrar algunos, son el mejor ejemplo de la ausencia absoluta de todos los gobiernos habidos y por haber. A pesar de ello, el ajuste que el Gobierno municipal hizo en este aspecto fue de $1000 millones de pesos. Un ingeniero experto en el tema confirma que esta suma alcanza para la malla vial en asfalto de cinco cuadras.
Entonces, con los $1000 millones adicionales, ¿ya no hay «pañitos de agua tibia», y sí es «una solución definitiva y duradera» como lo requería el concejal? Hay que preguntar: ¿$1000 millones más para la recuperación de malla vial en Girardot, es una solución «definitiva y duradera»?
Sobre los parques infantiles biosaludables aconsejó que el dinero para esa inversión podría gestionarse con la Gobernación de Cundinamarca. Advirtiendo con sobrada razón que «para qué más cosas de estas, si las que tenemos están en abandono». A pesar de su apreciación inicial, acertada por cierto, se aceptó una inversión de $2000 millones de pesos.
En síntesis, para avanzar, tanto el concejal ponente, y otros como Farid Rodríguez Hennessey o Iván Andrés Trujillo Sánchez, estuvieron de acuerdo en que lo importante era darle prioridad a la inversión. Prioridad tan sentida que del Proyecto inicial no he podido confirmar si se mantuvieron los $3000 millones destinados al programa Pacto por la Humanización de la Vida y la Felicidad, que trata directamente de Discapacidad con Inclusión Social. Nadie sabe al respecto. Posiblemente estén incluidos en los $1500 millones destinados al Proyecto Social y Participativo con las Diferentes Juntas de Acción Comunal. Aunque de ser así, tampoco sería claro cómo lo van a distribuir.
Ni tampoco se habla de la placa huella que Urquijo reclamaba para las veredas del municipio.
En menos de lo que canta un gallo, prácticamente el mismo Proyecto pasó de ser rechazado y criticado, a convertirse en sinónimo e ingrediente necesario para el progreso y desarrollo de Girardot.
Sin desconocer la importancia que representa en la modificación la implementación del catastro multipropósito por $4000 millones, si es que en verdad servirá para incrementar con certeza los ingresos.
Pero tampoco queda claro de qué manera ciertas inversiones, «permiten construir democracia por medio de la transformación y el buen uso del espacio público generando cambios culturales y el disfrute de la ciudad…», como se escucha en el informe de ponencia del 11 de noviembre, fecha en la se se aprobó el empréstito por $37 640 millones.
Llama poderosamente la atención el tema del espacio público, totalmente privatizado desde los andenes hasta las vías vehiculares (tropezones y conos parcelaron la casi ciudad). En lugar de renovar costosamente el espacio público, ¿no es más práctico y urgente recuperar las decenas de kilómetros que esta Administración continúa perdiendo? ¿Y no construir otro tanto que mañana también se invadirá abusivamente como ha ocurrido en más de la mitad del municipio?
La pregunta sencilla entonces es, ¿en dónde quedaron las prioridades?
*Las opiniones plasmadas por los columnistas en ningún momento reflejan o comprometen la línea editorial ni el pensamiento de Plus Publicación.