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El cierre del puente Ospina Pérez en Girardot, para el Día de los Inocentes

El cierre del puente Ospina Pérez en Girardot, para el Día de los Inocentes

El caso del niño que cayó del puente Férreo, en Girardot (omito su nombre), por supuesto que es una tragedia para su familia, para sus amigos cercanos, incluso posiblemente para quienes son sensibles a las fatalidades de personas desconocidas.  

Por lo mismo no es fácil comprender cómo para algunas personas y ciertos medios de comunicación es imposible conectar psicológica y espiritualmente con esta familia adolorida por una tragedia, y embestir, muchas veces de manera abusiva, contra su privacidad, su derecho al duelo, a la interiorización del dolor, a la desdicha de la muerte. La negación del respeto al recuerdo, a la culpa, la vergüenza… y por qué no, al miedo.

Personas ajenas al hecho especulando sobre lo sucedido como si tuvieran la autoridad moral para señalar, acusar, juzgar, sentenciar, increpar, contra quienes ni siquiera conocen. Siempre ha sido fácil el señalamiento desde la distancia. La tragedia en contraposición a la felicidad, a la surte, a la dicha. «Autoridades callejeras» ad honorem pontificando con suma elocuencia y moralidad sobre la tragedia ajena sin empatía, ni recato, ni pudor.

Respeto es el que tienen que mostrar hacia estas personas, que, con su dolor es suficiente, para tener que soportar los susurros, las miradas furtivas, los comentarios acusadores, los señalamientos descarnados, los juicios a priori.

Este hecho debe servir es como un llamado de atención, desafortunado e injusto, pero llamado de atención, al fin y al cabo, para que la ANI y Vía 40 Express, con la mejor eficiencia y eficacia se esfuercen en agilizar la terminación de las obras que provocaron el cierre permanente del puente Ospina Pérez desde el pasado 17 de julio de 2021, fijando una fecha exacta de apertura.

Y digo llamado de atención, porque desde que se tomó la decisión por parte del Gobierno nacional de realizar el cierre temporal, primero por cuatro semanas y ahora no se sabe hasta cuándo, no han sido suficientes los escasos esfuerzos de algunos cabildantes, comerciantes, representantes a la Cámara de Representantes, veedores, para lograr que sus peticiones tomaran forma y realidad.

Al existir la variante de El Paso, que evita que los vehículos que viajan hacia el Tolima y departamentos cercanos tengan que cruzar por el puente Ospina Pérez, se supuso la lentitud de una obra que no nace de un hecho intempestivo ni fortuito, sino por el contrario, de acuerdo a estudios realizados por el Concesionario, «[…] evidenciaron que por las condiciones estructurales relacionadas con el alto nivel de deterioro puede ser factor de riesgo para los usuarios».

Acostumbrados a que no se debe buscar responsables sino soluciones a los problemas, sí hay que preguntar quién descuidó el mantenimiento preventivo del puente Ospina Pérez entre Girardot y Flandes, para que se llegara a un evento como el actual, en el que permanece durante más de ciento cincuenta días completamente cerrado afectando la economía de los flamencos, su salud, su integridad física, su movilidad, sin que a gobernadores y alcaldes de ambos departamentos (Tolima y Cundinamarca), y municipios (Flandes y Girardot) les hubiera preocupado lo suficiente como para que esta situación ocupara el primer renglón en sus «abultadas» agendas de compromisos y  prioridades.

¿Pero a quién le adolece Flandes? Si fuera un paso obligado hacia los departamentos del sur de Colombia probablemente el reforzamiento del anclaje hubiera finalizado antes de seis meses, porque de otra manera, ¿cómo habrían comunicado a Cundinamarca con Tolima y los demás departamentos?

Todos tranquilos en sus 4x4 y sus aires acondicionados funcionando al máximo, dándose el paseo por la variante, mientras el pueblo, el que siempre tiene que sufrir, desplazándose durante cuatro, cinco, seis meses, a altas temperaturas o bajo la inclemencia de la lluvia, a través de un puente (el Férreo), que a pesar del mantenimiento que se le haya hecho para soportar el tráfico diario que sostiene, no se encuentra en óptimas condiciones para brindar absoluta seguridad a los transeúntes.

Laxas han sido las precauciones y medidas de toda índole adoptadas antes de haberse ordenado el cierre del Ospina Pérez; los dos municipios afectados han demostrado tener una gobernanza endeble, ineficaz, inútil; los representantes del pueblo, sus voceros, han sido permisivos y temerosos al momento de tomar decisiones definitivas. Y por parte de las Concesiones, silencio absoluto.

Un cuento perfecto para el Día de los Inocentes.

*Las opiniones plasmadas por los columnistas en ningún momento reflejan o comprometen la línea editorial ni el pensamiento de Plus Publicación.