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Avistamiento de aves, ¿carroñeras?
El problema que afronta hoy la casi ciudad con los espantosos contenedores o cajas de almacenamiento ubicadas «estratégicamente» en diferentes espacios públicos, en lugar de abrir la discusión sobre salud, ornato o turismo, reafirma que para el girardoteño tiene muy poca importancia el sentido de pertenencia, seguramente porque no tiene clara su identidad.

El adefesio no ha llamado la atención de los habitantes de la ciudad sin las acacias que impasiblemente han permitido que durante años la empresa de aseo ubique permanentemente grandes canecas, muchas de ellas en ruinas, para la recolección de basura incumpliendo varias normas al respecto.
Seguramente la iniciativa tuvo en su inicio una razón diferente a la que hoy propicia, como es el desorden, el caos, la suciedad, el mal aspecto del municipio (que lo ayuda a ser una casi ciudad). No se entiende la ausencia de correctivos inmediatos para no desembocar en una situación que debe avergonzar a la empresa que los ha «abandonado» a nuestra suerte, y a los girardoteños que se sienten a gusto transitando en medio de aves carroñeras, desperdicios y olores ofensivos.
El tema hay que hablarlo en voz alta basado en la Ley 142 de 1994, sobre lo que denominan cajas de almacenamiento. ¿Qué son?: «Es el recipiente técnicamente apropiado, para el depósito temporal de residuos sólidos de origen comunitario, en condiciones de aislamiento que facilite el manejo o remoción por medios mecánicos o manuales».
Invoco la Ley porque esta discusión no hay que proponerla desde las vísceras ni los intereses económicos (si tengo o no publicidad con la empresa responsable de esta situación), ¡para nada! Hay que darla desde lo legal para demostrar que la laxitud ha sido el común denominador en esta problemática en la que los dos actores principales (Ser Ambiental y la Alcaldía de Girardot) se han hecho los ciegos, los sordos y los mudos. Y los girardoteños, por negligencia, ignorancia, conveniencia, displicencia o miedo han permitido que cualquiera llegue hasta la sala de la casi ciudad y la convierta en una pocilga avalada con el silencio.
El Artículo 24 de la Ley 142 de 1994 señala las Características de las cajas de almacenamiento; dice en su numeral 3, que «Deben estar provistas de elementos que eviten la humedad, el depósito de aguas lluvias, la dispersión de los residuos, el acceso de animales y la proliferación de vectores.
Debe colocarse la cantidad requerida de cajas que garanticen el almacenamiento de la totalidad de los residuos generados, acorde con la frecuencia de recolección establecida por la persona prestadora del servicio de recolección y transporte.
Otro aspecto importante tiene que ver con lo estipulado en el Artículo 36, Normas sobre recolección a partir de cajas de almacenamiento. Hay que subrayar que en el numeral 5 se señala: «Las cajas de almacenamiento localizadas en áreas públicas deberán mantenerse en un adecuado estado de presentación, limpieza e higiene por parte de la persona prestadora del servicio público de aseo».
En algunos sitios hay cajas de almacenamiento que incumplen estas exigencias; otras han sido retiradas recientemente sin que signifique que se desmiente lo anterior; y aunque en ciertos lugares han sido retiradas, hay que decir que ha transcurrido demasiado tiempo para ello. Las hemos visto afeando, malogrando el entorno como en el sector de Villas de Guadalquivir, obstruyendo el paso sobre el andén de la antigua fábrica de Postobón (calle 18 entre carrera 9 y 10), o en el barrio Granada, (en la esquina de la calle 20 con carrera 8).
Se encuentran rodando como una veleta sobre los andenes obstaculizando el tránsito de los peatones o en las vías públicas sirviendo como tropezones comerciales.
Contrario a su propósito, en Girardot estas cajas han originado puntos críticos, porque una vez retiradas de algunos sectores como el de la Avenida de los Panches con carrera 16, la gente ha entendido equivocadamente que allí se pueden continuar arrojando desechos. ¿Qué pedagogía realiza Ser Ambiental para evitar esta situación?
Es grave lo que viene ocurriendo, primero, porque el gobierno municipal no ha colocado en cintura a la empresa de aseo exigiéndole lo estipulado en la Ley 142 de 1994. Y segundo, porque la mayoría de girardoteños, por no decir todos, no ha actuado para que se corrija un asunto que afecta directamente la salud pública y la economía (turismo) de la casi ciudad.
Recién termina Anato. ¿Es posible ofrecer turismo sostenible cuando se tiene a uno de sus Bienes de Interés Cultural (BIC), como el corredor férreo, infestado de basuras y olores ofensivos?
¿O estaremos preparándonos para innovar en el avistamiento de aves… carroñeras?
*Las opiniones plasmadas por los columnistas en ningún momento reflejan o comprometen la línea editorial ni el pensamiento de Plus Publicación.
Las hemos visto afeando, malogrando el entorno como en el sector de Villas de Guadalquivir, obstruyendo el paso sobre el andén de la antigua fábrica de Postobón (calle 18 entre carrera 9 y 10), o en el barrio Granada, (en la esquina de la calle 20 con carrera 8).