Sordos los que no escuchan, tramposos y bobos los que escuchando se hacen los sordos, hipoacúsicos o sordos los que escuchaban antes del desorden. Sordos por antojo, por pereza, por ignorancia, a la fuerza… ¡sordos todos!
Para mi sorpresa, durante la discusión apareció un concepto inédito: que el crecimiento desbordado de invasión del espacio público en la casi ciudad es mera percepción, porque no existen estudios técnicos que determinen los metros cuadrados invadidos. Un argumento desafortunado, cuando el mismo alcalde Salomón Said Arias ha reconocido el fenómeno públicamente.