Economía
Algodoneros del Tolima agobiados por los bajos precios y la falta de subsidios. Un cultivo que tiende a desaparecer
La preocupación frente a la problemática del sector, gran parte de ella originada por los bajos precios que tiene la fibra en esta temporada, ha llevado a que varios cultivadores estén dudando si el próximo año se arriesgan o no a cultivar.
La creación de un subsidio que oscile entre los $200 000 y los $250 000 por tonelada de fibra, es una propuesta que la Confederación Colombiana del Algodón (Conalgodón), promueve presentar ante el Gobierno nacional con miras a que los productores cuenten con una compensación y puedan de esta manera aliviar en parte la caída del precio del producto; iniciativa que surge frente a la difícil situación que en el país, particularmente en el Tolima, afronta el gremio algodonero.
En un descarnado análisis hecho por uno de los principales diarios económicos del país como es La República, este señala que los «algodoneros en el Tolima pasaron de una época de bonanza a la lucha por no desaparecer».
«De aquellos años dorados en que el Tolima sembraba más de 100 000 hectáreas, solo queda una realidad en la que con gran esfuerzo se alcanza a llegar a 8000 hectáreas», precisa el análisis, al asegurar que «el gremio que era notable y decisivo en la economía del país, está con tendencia a desaparecer».
Uno de los factores que contribuye a la difícil realidad y oscuro panorama tiene que ver con el enfrentamiento que debido a la imposición de aranceles de Estados Unidos a China existe entre el mercado de los dos países, lo que viene perjudicando al gremio algodonero en Colombia.
Voceros del sector sostienen que a lo anteriormente referenciado se suma «la falta de respaldo de los gobiernos y la baja en el precio», lo mismo que el problema de orden público en las zonas rurales originado en los 90, y las plagas. Del conocido «Triangulo algodonero del Tolima» como se le conocía a los municipios de Ambalema, Espinal y Natagaima, poco queda.
Así se deduce del análisis entregado por el diario económico, que señala que la bonanza algodonera de las décadas de los 70 y los 80 también se vivía en 23 municipios más del departamento, incluido Armero, conocido como «Ciudad Blanca» y «Capital Algodonera», lo que llevó a que el algodón llegara a ser el segundo renglón de exportación en el país.
«Los tiempos en que el paisaje verde de Ambalema, Espinal y Natagaima se engalanaba de color blanco por los cultivos de algodón durante los meses de julio y agosto, empiezan a ser solo un lejano recuerdo», señala el artículo.
La preocupación frente a la problemática del sector, gran parte de ella originada por los bajos precios que tiene la fibra en esta temporada, ha llevado a que varios cultivadores estén dudando si el próximo año se arriesgan o no a cultivar.
Al referirse al respecto, el análisis indica que « […] los valores en la Bolsa de Nueva York hoy están jugando en contra, pues el precio por libra de fibra está en 59 centavos de dólar, cuando los cálculos de producción se hicieron sobre un estimado de 70 centavos.
Y al hablar de toneladas, la venta estaría en los $4 480 000, cuando el año pasado alcanzó los $6 000 000».
« […] si este cultivo contara con el apoyo necesario a través de políticas estatales, Colombia sería un gran productor, pues ya se cuenta con el principal requisito que es una alta calidad», manifestaron voceros del gremio al diario económico al precisar que en países industrializados como China, Estados Unidos y Brasil los algodones son subsidiados.
La situación que afecta a los algodoneros del Tolima, podría llevar a que en la próxima temporada que le corresponde a la Costa, por ser este un cultivo transitorio que se rota con el arroz, los algodoneros de esa región decidan no cultivar, tendiendo cada día más a desaparecer la producción algodonera en el país.