Ciudad
El concejal Julián Huertas habló sobre su revista didáctica para los niños de la ciudad. Propone crear el Día del Girardoteñismo
Piensa que es la mejor manera para que los niños desde temprana edad conozcan su identidad cultural, para sentirse orgullosos y «puedan pregonar su historia». Y de esta manera no continuar con la realidad que se ha vivido, en la cual Girardot es «[…] una ciudad huérfana, inviable, que realmente no reconoce su historia, no sabe dónde está, y mucho menos para dónde va […]», afirmó con énfasis.
El Día del Girardoteñismo y la cartilla didáctica, Ponle Color y Amor a Girardot, son dos proyectos que el concejal Julián Huertas Fernández ha venido pensando y desarrollando en la ciudad.
Plus Publicación tuvo la oportunidad de conocer de cerca estos dos proyectos que conducen, según el mismo Huertas, «[…] a que el girardoteño pueda reconocer su pasado, su historia, poder tener una identidad cultural, porque lastimosamente no la tenemos».
La idea de los dos proyectos, y otros de los cuales el concejal prefirió no hablar, nace porque «hemos podido evidenciar que el grueso de la comunidad, de la población, no tiene claro sus orígenes, su arraigo, sus costumbres, su sentido de pertenencia», señaló.
Hecho que ha provocado que la manera «[…]como la vemos, como la leemos, como la interpretamos […], haya llevado al concepto del «dejar hacer, dejar pasar». Y el desinterés del girardoteño por tener «una mejor convivencia, una mejor calidad de vida, un bienestar», dijo el concejal.
PONLE COLOR A GIRARDOT
Sobre la cartilla didáctica explicó que la intención principal es poder abordar la historia de Girardot como «un factor de identidad cultural», que debe fortalecer la idiosincrasia y la cultura de la ciudad y sus habitantes.

La cartilla, en principio se encuentra dirigida a los niños de la ciudad, «porque ellos son esponjas que absorben», y así como tienen la posibilidad y facilidad de asimilar las buenas conductas, también pueden copiar «los malos patrones de conducta», porque al verlos reflejados en las personas adultas, entienden que «[…] es lo que debe ser, y así mismo lo replican, y no todos los ejemplos son buenos», concluyó.
Piensa que es la mejor manera para que los niños desde temprana edad conozcan su identidad cultural, para sentirse orgullosos y «puedan pregonar su historia». Y de esta manera no continuar con la realidad que se ha vivido, en la cual Girardot es «[…] una ciudad huérfana, inviable, que realmente no reconoce su historia, no sabe dónde está, y mucho menos para dónde va […]», afirmó con énfasis.
Básicamente es una cartilla para colorear. En su portada, de acuerdo con lo indicado por Julián Huertas, viene impreso un petroglifo panche que representa el sol.
Dentro del mismo hay unas figuras en blanco y negro que representan de alguna manera diferentes épocas de Girardot. El Boga, la acacia roja, el tren, el barco a vapor, el hidroavión, los dos puentes, la catedral, y otros íconos representativos que conoce el girardoteño, «pero que cuando nos piden hablar de algo de ellos nos quedamos muy cortos», advirtió.
El interior, está conformado por once páginas e imágenes también en blanco y negro. En ellas se habla sobre los primeros habitantes de la región, que como ya se dijo son los indios Panches; los primeros caminos que enlazaron a Flandes y Girardot; Ramón Bueno y José Triana.
También se encuentra la descripción del escudo de Girardot, junto con su himno completo. Sobre este último tema Huertas resalta el hecho de que en el Municipio se dejan de cantar cuatro estrofas, hecho que con esta clase de proyectos pretende que deje de suceder.
La acacia roja, el mapa de la provincia del Alto Magdalena, el puente Férreo, la Plaza de Mercado de Girardot; cacatúas, loros, garzas y pájaros carpinteros, son otros acompañantes listos para ser coloreados.
Sobre cultura ciudadana hay dedicada una página en la cual habla sobre la adecuada disposición de los residuos sólidos, el respeto a los semáforos, y las buenas relaciones interpersonales.
Hay un lugar especial, mostró, para una obra del maestro Jorge Ocaña, ya que «sus pinturas reflejan todo lo que tiene que ver con nuestra historia, cultura y arraigo, y creo que era para nosotros muy importante poder transmitir esta obra».
Inicialmente ordenó la impresión de mil ejemplares, de los cuales aproximadamente 600 planea entregar el Día del Reciclaje, que se celebra el próximo 17 de mayo. Otro proyecto ambicioso es entregar un número importante para el Día del Girardoteñismo, pero lo considera menos posible, porque «no es tan sencillo tener la buena intención de cubrir doce, quince, veinte mil cartillas, porque tienen un costo bastante alto». Además, que hasta que el proyecto de acuerdo proponiendo su creación ante el Concejo Municipal no sea aprobado, no es posible tenerlo en cuenta.
Para superar la limitante económica, se encuentra en la búsqueda de aliados que puedan facilitar el presupuesto o inversión necesaria para sacar adelante el tiraje que pretende.
Resaltó el hecho de concatenar varias actividades con miras a un logro general, «[…] porque al final confluyen en temas muy similares. Que, si nosotros tenemos identidad cultural, pues vamos a forjar nuestro sentido de pertenencia, y así se forja una cultura ciudadana y ambiental, por ende vamos a disponer bien nuestros residuos».
LA SEGUNDA EDICIÓN
Entre sus propósitos está entregar la segunda edición de la revista para finales del 2022, o antes de finalizar el 2023. Diez mil revistas con veinte páginas, en las cuales se tratarán otros tipos de temas históricos de la ciudad.
Advirtió que, con la necesidad de conseguir el dinero para poder ordenar la impresión, y por no ser un ejercicio con ánimo de lucro, si debe ceder los derechos de autor, «[…]estaría dispuesto, porque al final no es por egocentrismo sino de amor a la ciudad. Entonces, si de pronto alguna entidad pública o privada quiere apoyar, pues yo estoy dispuesto a cederla», anunció Julián Huertas.
EL DÍA DEL GIRARDOTEÑISMO
Con respecto a tener un día especial en el año para celebrar una fiesta propia del Municipio, mencionó el Día del Girardoteñismo, como su idea principal.
Este proyecto, como se dijo al inicio de esta nota, es complementario al de la revista didáctica. Lo considera necesario porque «Nosotros no tenemos nada que nos haga sentir, que nos haga poner la camiseta de Girardot, para que realmente expresemos lo que somos, nuestra historia, nuestro legado, y que realmente empecemos a darle un sentido histórico, cultural y de idiosincrasia a la ciudad».
Confía recibir el apoyo de la Administración Municipal, como del Concejo, para que el proyecto de acuerdo que piensa presentar próximamente salga adelante, y poder institucionalizarlo.