Opinión
Rafael De Brigard, Pbro.
A los economistas no les preocupa sino el tema de cuánto le cuesta eso a la riqueza del país y lo dicen como con cara de dolor de estómago, como si ellos no fueran a envejecer.
Reflexión para un país que se vuelve viejo. Lo reveló el DANE cuando entregó cifras del censo. Dentro de poco los octogenarios deambularán por cada andén de Colombia tomados de la misericordia de Dios. El presbítero se equivoca en algo; la mayoría de economistas que «protegen» al gobierno ya aseguraron su vejez. ¿Estará llegando la hora en que comencemos a valorar y respetar la ancianidad?