Opinión
Mar Candela Columnista - El Tiempo
El machismo sigue vivo en los hogares, las oficinas, las plazas públicas y las zonas de guerra. Pese a algunos avances y leyes, quieren hacernos creer que, porque estudiamos, trabajamos, tenemos diferentes opciones y estilos de vida, ya es suficiente.
Como colofón al insultado y maltratado Día de la Mujer, esta columnista hace una denuncia pública que no sorprende porque no importa. Y no importa porque los machotes nos sentimos cómodos en el sillín en el que la historia nos ha «acomodado», y porque, como ella lo anota, existe también la violencia intragénero; una adición generosa que hacen algunas mujeres al enfermizo maltratador compulsivo que se afianza en su territorio con violencia, escondiendo sus debilidades y miedos.