Opinión
Juan David Ochoa - Columnista El Espectador
Si los muertos tuvieran apellidos y cayeran en Rosales, en el Barrio El Golf de Barranquilla o en Ciudad Jardín en Cali, el espanto y la indignación gubernamental serían rimbombantes. Las cadenas de mando empezarían a formalizar los días límites de respuesta y los plazos con resultados a presión [...]
Aunque el artículo hace referencia a la muerte de María del Pilar Hurtado, líder social asesinada hace dos semanas, Juan David Ochoa disecciona en una columna de opinión todo lo aberrante que es para una sociedad su silencio aprendido, la pasividad de las autoridades y la soledad de un sector de la comunidad que vive con el desasosiego de ser asesinado saliendo de su casa. Un tema que en Colombia se volvió normal, y que por normal se volvió «invisible». Nada más diciente que este fragmento del escritor:«[...] una vez más, entre el mismo silencio y el mismo espasmo de una sociedad acostumbrada a su podredumbre».