Opinión
Bernardo Nieto Sotomayor - Equipo Editorial Periódico El Campesino.
«De las consecuencias de este drama humano no se habla en Colombia. Parece como si el problema no existiera y nos hemos quedado tranquilos, porque, según el Dane, ¡Colombia ya tiene el 95% de alfabetismo! ¿Y es que acaso estos dos millones de personas analfabetas no existen? Tenemos que hacer visible esta ignominia que condena a los más pobres a la explotación laboral, la marginalidad, la enfermedad, y a todas las consecuencias que hermanan la pobreza con el analfabetismo».
Porque aunque muchos recursos se hayan direccionado hacia el área de la educación, entendiéndose para la alfabetización, no existe una política directa y clara enfocada, no solamente a enseñar a leer sino a educar al pueblo. No es sorpresa cómo aprovechando la época electorera una gran mayoría de candidatos enarbolan proyectos de cemento y verborrea, mientras que para la educación, quienes le fabrican sus programas de gobierno, no le dedican ni el diez por ciento de toda esa literatura vana y acomodada. El Estado alfabetiza por obligación y no por covicción.