Opinión

Alan García - Expresidente de Perú

Por eso, les dejo a mis hijos la dignidad de mis decisiones, a mis compañeros una señal de orgullo, y mi cadáver como una muestra de desprecio a mis adversarios porque ya cumplí la misión que me impuse.

Alan García - Expresidente de Perú

Solo Alan en su inescrutable interior sabía de su inocencia o culpabilidad. Pero me rindo ante su orgullo como ser humano y a su entereza como padre de familia.  ¿Acaso es más fácil juzgar a quien decide tomar la decisión «más sencilla»?  O, como en nuestra Colombia, ¿aplaudir a quienes señalados de corruptos, no una, ni dos, ni diez veces, sino infinidad de ocasiones, se incrustan en el poder obstaculizando a la justicia, desviando las acusaciones en su contra para presentarse como víctimas? Me quedo con los que se suicidan con dignidad y no con los que viven deshorosamente.