Medioambiente
Descubren red de traficantes que comercializaban fauna silvestre de manera virtual
A las aves les cortaban las alas, a los mamíferos los amordazaban y amarraban, para camuflarlos en cajas a las que les abrían huecos para que pudieran respirar, y «con la aparente connivencia de algunos transportadores, los enviaban entre buses de servicio público».
Tigrillos, ocelotes, venados, búhos, serpientes, tortugas, guacamayas, micos, babillas, entre otras especies, varias de ellas en peligro de extinción, eran víctimas de una red de traficantes que de manera virtual se dedicaba al tráfico de fauna silvestre y de especies en riesgo de extinción.
La comercialización de mamíferos, aves, reptiles y primates de la biodiversidad nacional y otras especies amenazadas, se hacía a través de grupos cerrados, vía WhatsApp.
Estos fueron revelados a través de un agente encubierto utilizado por la Fiscalía General de la Nación (FGN) y la Policía Nacional para poner en evidencia a los responsables del «fenómeno criminal», mediante el cual se «atentaba contra la biodiversidad y el sostenimiento de los recursos naturales», de acuerdo a lo manifestado por las autoridades.
La investigación adelantada a través de la Dirección Especializada contra las Violaciones a los Derechos Humanos, y la Dirección de Protección y Servicios Especiales de la Policía Nacional (DIPRO), permitió conocer que los animales ofrecidos y comercializados por WhatsApp eran llevados por carretera a diferentes ciudades del país y del extranjero.
A las aves les cortaban las alas y a los mamíferos los amordazaban y amarraban, para camuflarlos en cajas a las que les abrían huecos para que pudieran respirar, y «con la aparente connivencia de algunos transportadores, los enviaban entre buses de servicio público».
Previo a la entrega de la víctima, que se hacía mediante encomienda principalmente a «Barranquilla y Soledad (Atlántico), Bogotá, Cali, Medellín y Cartagena», el comprador debía pagar un abono por transacción virtual.
Los agentes encubiertos penetraron «Faunatic» y «exotic Colombia», dos grupos cerrados de «mensajería instantánea, en los que sólo se permitía la entrada de personas referidas», conformados por no más de una docena de personas que mediante seudónimos vendían a los animales y, « se comprometían a conseguir lagartos y otros tipos de reptiles exóticos».
La capturas de cuatro presuntos traficantes de estas especies, a quienes se les imputaron los delitos de ilícito aprovechamiento de los recursos naturales y daño a los recursos naturales, se realizó de manera simultánea en Bogotá y Cartagena tras la serie de conversaciones y videos que como material probatorio fue recogido en desarrollo de la investigación.
Según el boletín de la FGN tres de los procesados aceptaron los cargos.
Los dedicados al ilícito obtenían los animales a través de redes de cazadores que acorralaban y atrapaban «especies jóvenes de la depresión Momposina, entre los departamentos de Bolívar, Cesar, Córdoba, Magdalena y Sucre, y de otras zonas de la Costa Atlántica».
Según se logró establecer, por una babilla se cobraban $100 000; $700 000 por una guacamaya; $900 000 por un mono tití y, $1 300 000 por tigrillos y otros mamíferos. Precisó la Fiscalía que estos valores «son irrisorios frente al enorme daño que ocasiona el tráfico de fauna».
Foto Pixabay.