Cultura

En Santa Marta brillaron los acordes de la Banda Musical y de Marcha Ciudad de Girardot

El nivel de los participantes, entre los que se encontraban bandas de Atlántico y Antioquia, por ejemplo, era en teoría más alto que el de los jóvenes de Girardot. «Tenían ya muchachos formados musicalmente, de muchísima más experiencia, y nosotros aquí en la ciudad de Girardot tenemos niños de colegio», expresó notablemente orgulloso y emocionado su director.

En Santa Marta brillaron los acordes de la Banda Musical y de Marcha Ciudad de Girardot

Escribir sobre el triunfo que alcanzó el maestro Hernán Darío Flórez Acosta con la Banda Musical y de Marcha Ciudad de Girardot, sin contar detalles que hacen de este arte un derroche de talento deslumbrante, no sería justo para él, los integrantes de la Banda, ni para el espectáculo.

La primera llamada telefónica que le hice al maestro para entrevistarlo sobre el primer puesto obtenido en Santa Marta en el Primer Concurso Nacional de Bandas de Marcha fue cuando venía en camino para Girardot; precisamente el primer lunes de agosto.

Concertamos una cita para encontrarnos al día siguiente en la Casa de la Cultura. Fue una entrevista inesperadamente sensible, humana, enmarcada dentro de lo que ha sido su trayectoria artística y su disciplina profesional, que más allá del valor material de los trofeos reflejan una vida motivada por la pasión.

El maestro Flórez, en un gesto de honestidad reconoció el trabajo de los profesores «que me han colaborado muchísimo». Entre los que más recuerda mencionó a su profesor, el maestro Wilson Mayorga, quien fuera el director de la Guardia Presidencial; al padre, el maestro José Mayorga, «que es el papá de todos los instructores de las bandas de marcha en Colombia», en su momento director de la banda marcial de la Escuela Militar de Cadetes José María Córdoba. Pero habló de muchos más, que es imposible enumerarlos por completo.

De la actualidad, resaltó el apoyo que ha recibido de su compañero, el profe Jhon Jairo Jacobo, encargado de la coreografía de la Banda de Girardot. De su amigo y alumno, José Andrés Moreno Torres, y Yerry Bocanegra. Su equipo de trabajo que lo ha acompañado a alcanzar los laureles con este grupo de jóvenes girardoteños.    

EL CONCURSO EN SANTA MARTA

Cerca de 65 integrantes de la Banda Musical y de Marcha Ciudad de Girardot partió hacia la Perla de América el jueves 28 de julio en horas de la tarde. Después de un descanso en una de las instituciones educativas de la ciudad, los uniformes de gala estaban acomodados para el gran certamen que inició el mediodía del sábado siguiente.

El reto no era menor, tenía todas las connotaciones de una gran batalla musical con aproximadamente 20 bandas del resto del país, según relata Hernán Darío.

Girardot participó en la categoría juvenil, modalidad Especial Abierta; lo que precisamente hace de este primer lugar un triunfo sobresaliente, ya que para sus integrantes significó intervenir en tres modalidades diferentes: Semiespecial, Especial y Show.

Para comprender la magnitud de la competencia es necesario conocer qué instrumentos conforman cada una de las modalidades. El director de la Banda de Girardot explica que las bandas de marcha en Colombia se «clasifican según el instrumental de vientos que tenga cada una de las agrupaciones». Entonces, la modalidad Semiespecial es de la familia de los bronces, es decir, solamente trompetas, eufonios, trombones, fliscornos y tubas.

En la modalidad Especial se encuentran los instrumentos anteriores, además de los pertenecientes a la familia de las maderas, en las que se encuentran las flautas, los clarinetes y la familia de los saxofones.

La modalidad de Shows, puede decirse que es más exótica, y según expertos, es «la máxima categoría en Colombia».  Puede tener incluso la participación de bailarines dentro del grupo.

La competencia era, entonces, enfrentarse a agrupaciones que tuvieran esta clase de instrumental.

LOS ESCOLARES SALIERON GENERALES

El nivel de los participantes, entre los que se encontraban bandas de Atlántico y Antioquia, por ejemplo, era en teoría más alto que el de los jóvenes de Girardot. «Tenían ya muchachos formados musicalmente, de muchísima más experiencia, y nosotros aquí en la ciudad de Girardot tenemos niños de colegio», expresó notablemente orgulloso y emocionado su director.

Hay que tener en cuenta que la Banda Musical y de Marcha Ciudad de Girardot, recibe niños de 13 años en adelante. Con algunas excepciones hay uno que otro integrante que estudia en el Sena o en alguna universidad de la ciudad, que ha seguido juiciosamente el proceso del grupo.

Algo que llama especialmente la atención es la ponderación que el «profe», como muchos le dicen, le da a quienes deciden participar y logran quedarse dentro de la Banda. Para Hernán Darío, quienes integran estas agrupaciones de bandas de marcha, desde ningún punto de vista se pueden equiparar con los de otras agrupaciones musicales.

«¿Nosotros acá qué tenemos que hacer? Nosotros aprendemos música; cuando se pueden hacer de pronto los talleres de gramática musical y todo eso, perfecto.

» […] nos tenemos que memorizar la música; nosotros tenemos que cargar, portar e interpretar el instrumento; nosotros tenemos que colocarnos uniforme de gala que en muchas ocasiones y en climas cálidos no es como muy fácil de portar. Aparte de eso nosotros siempre estamos de pie o en desplazamiento. […].

» Para los eventos de tipo competitivo tenemos que armar coreografías, y que sean acordes a los temas musicales que la agrupación va a interpretar en ese evento».

Sorprende con esta última frase: «La persona que pertenece a ella no es cualquier artista, no es cualquier músico, no es cualquier persona, debe tener una riqueza física, una riqueza emocional muy grande para poder pertenecer a una agrupación de estas».

LA HORA DE LA VERDAD

Menos sorprendente no son los aspectos que los jurados evalúan durante la competición, que en este caso terminó en uno de los diamantes de beisbol de Santa Marta. 

El jurado de salida revisa de manera exhaustiva a cada uno de los integrantes de las bandas.  Zapatos pulcros; pantalón bien planchado; chaqueta y el morrión impecable; las uñas limpias.

El instrumento debe estar limpio, junto con las boquillas y las cabezas de los golpeadores, y las baquetas o los golpeadores forrados de la misma manera.

Como estas bandas de marcha se rigen por el orden de régimen interno militar, se tiene en cuenta la sincronía del grupo al marcar el paso con el pie izquierdo.

Luego llega el jurado de recorrido, atento a que las filas y las escuadras se formen rectas. Se califica la portabilidad del instrumento, la postura corporal del instrumentista y del grupo. En la interpretación musical este jurado también observa que todos marquen el mismo paso con el pie izquierdo.

Durante el recorrido hacia el diamante de beisbol se encontraba el jurado musical y coreográfico calificando los movimientos de las agrupaciones, que deben ser acordes al tema musical que cada uno interpreta.

Recuerda el profesor Hernán Darío que cuando llegaron al estadio de beisbol, sitio en donde se realizaban las presentaciones musico coreográficas y en donde la puntuación cobraba mayor importancia, al escenario «no le cabía un alma».

Fueron cuatro o cinco horas de ardua competencia. Ya, cuando cerca a las once de la noche se aproximaban las calificaciones y veredicto, cuenta Hernán Darío que el cansancio venció a algunos participantes de Girardot, que de alguna manera se acomodaron en una especie de cuadrilátero que se encontraba cerca, para soñar con el primer puesto de la competencia.

Sueño que al despertar descubrieron que se había vuelto realidad.  

Fotos: Jefatura de Prensa de Girardot y Hernán Darío Flórez Acosta.