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Respuesta al «Mea Culpa»

Respuesta  al «Mea Culpa»

Ha terminado una semana de pasión más para los cristianos católicos, y de otras creencias religiosas. Una semana de recogimiento espiritual, de paz y reconciliación para con uno mismo y para con el prójimo. Semana en la que se recuerda la pasión de Cristo. Él muere para redimirnos del pecado, y darnos el mensaje de la resucitación y de la vida eterna.

Girardot y sus habitantes en los últimos dos años han vivido una pasión diferente, y un viacrucis que aún no ha terminado. Debido a las actuaciones de los dirigentes (alcaldes) y los miembros de las corporaciones públicas de elección popular, (concejales).

Nosotros tenemos una democracia representativa, ya que todos no podemos ser elegidos, en este caso, concejales; por ello elegimos por voto popular a unos personajes en representación nuestra, que se supone van a actuar en beneficio de sus electores de acuerdo con lo reglado por las normas, no obstante, esto no ocurre, ellos aprueban actos administrativos presentados por la administración en cabeza del alcalde, que en la mayoría de los casos van en contra de los intereses de los ciudadanos. (Los remito a la columna de opinión “Mea Culpa”, de Plus Publicación), columna, que solo habla de unos casos, ya que son muchos más.

El periodista Elmar Darío Pautt Gutiérrez, en su columna utiliza la expresión “Mea Culpa”, una expresión latina que hace referencia a reconocer errores y responsabilidades, “Mea Culpa”, significa mi culpa, por mi culpa, el individuo renoce sus errores.

“Mea culpa, se traduce literalmente como «por mi culpa» y usada generalmente como «mi culpa» o «mi propia culpa». Para acentuar el mensaje se puede insertar el adjetivo máximo, dando por resultado mea máxima culpa que se traduciría como «por mi gran culpa».

Así las cosas, ¿será que nuestros concejales, aquellos que aprobaron tales aberraciones, están en capacidad de reconocer su gran culpa, que ha afectado enormemente nuestra comunidad y las arcas municipales? Tristemente se debe reconocer que los concejales que le dieron su aprobación a dichos actos administrativos no tienen la gallardía ni el valor de aceptar tal equivocación.

Nuestra pasión no es de alegría por nuestro señor el resucitado, es una pasión de tristeza y desasosiego, ya que a nuestra ciudad no se le ve un cambio de rumbo, parece que todo seguirá igual, como en los últimos años. Esos son los comentarios que se escuchan en todas partes.

Tomando como reflexión unas palabras de Jesucristo en la cruz, de las siete mencionadas por él, tomaré solamente dos, que vienen a colación, por la situación que vivimos los girardoteños. “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Pero ellos sí sabían lo que hacían. Y, “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”. Estamos en manos de administraciones que solo miran para un lado, para el lado de sus intereses, inocultables.

En este orden de ideas, Girardot y sus habitantes continuaremos viviendo nuestro viacrucis. Es decir, nuestro propio calvario.

*Luis Roberto Acosta Díaz ha sido jefe nacional de control interno de la ESAP, decano de la facultad de Ciencias Políticas y Administrativas de la ESAP; contralor municipal de Girardot y gerente de la Empresa de Teléfonos de Girardot, entre otros cargos.

*Las opiniones plasmadas por los columnistas en ningún momento reflejan o comprometen la línea editorial ni el pensamiento de Plus Publicación.