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El PAE en Girardot. ¿Otro problema que le revienta a la actual Administración?

El PAE en Girardot. ¿Otro problema que le revienta a la actual Administración?

El Plan de Alimentación Escolar (PAE) se ha convertido en el patito feo de muchos entes territoriales; en el punto de mira de los organismos de control; en la llaga maloliente en donde hurgan veedores y padres de familia preocupados; en la comidilla apetecida de detractores políticos; en concejales oportunistas. Es otra vergüenza de una sociedad que permanece impasible mientras se afecta la alimentación de los niños más necesitados y vulnerables en algunos lugares de Colombia.

Diferentes medios de comunicación nacional han divulgado denuncias e investigaciones sobre malos manejos del dinero del PAE, así como inconsistencias en la oportunidad, calidad y cantidad de los alimentos que deben entregarse a los estudiantes, no como un requisito de trámite, sino como un recurso indispensable para el desarrollo físico y psicológico de los niños y adolescentes de la educación pública.

Cuando se escuchaban las noticias de otros departamentos y desde otras poblaciones del país los girardoteños ingenuamente creían que al menos en este tema la casi ciudad no haría parte del escándalo.

La realidad es otra. Girardot también ha quedado en la lista del país en la que el PAE presenta presuntas irregularidades en diferentes aspectos. Así lo publicó Plus Publicación el pasado 8 de julio cuando en entrevista con la personera de Girardot, Cielo Riveros Duarte, se dieron a conocer aspectos de una visita que el Ministerio Público hizo a cinco Instituciones Educativas de la casi ciudad.

Aunque la atención de la opinión pública se ha centrado con mayor fuerza en el salario y las prestaciones sociales correspondientes a los meses de mayo y junio, que presuntamente no les habián cancelado a las ecónomas de algunas instituciones visitadas, la razón de ser del PAE, que es nutrir a los niños de los colegios públicos, no ha tenido la misma preocupación.

No estoy diciendo que la calidad de las raciones no esté acorde con los lineamientos que señala el Ministerio de Salud, pero tampoco se conoce por parte de los responsables de vigilar el complemento alimentario un informe que ofrezca la tranquilidad de que así es. Y por lo que se ha podido conocer extraoficialmente, existen muchas dudas al respecto.

Está dicho, y se sabe por parte de los diferentes actores que participan en el proceso, que lo que persigue el PAE a través de este complemento alimentario es ayudar «[…] al acceso, la permanencia, la reducción del ausentismo y al bienestar […] fomentando hábitos alimentarios saludables […]». Sin descontar excelentes resultados académicos de los niños beneficiarios del Plan.

Y aunque lo anterior es de la mayor importancia para el desarrollo personal de los niños y adolescentes que llegan a las aulas, como para el progreso del país que se nutre -valga la palabra-, de jóvenes bien alimentados, en la casi ciudad no ha sido suficiente. Por eso, ni siquiera ha sido posible crear veedurías que vigilen y denuncien cuando se presenten situaciones anormales e irregulares. Al menos eso quedó demostrado durante el paso de la abogada Camila Garrido como personera encargada de Girardot, quien intentó impulsar y motivar la idea. A la primera reunión no llegaron quince personas.

Y la pregunta entonces es, ¿en dónde están los responsables de que el PAE funcione sin contratiempos y de manera transparente? ¿No son acaso los rectores, los docentes, los padres y madres de familia con las Asociaciones que los reúne, los estudiantes beneficiarios, entre otros, quienes deben vigilar que la alimentación, su alimentación, sea de la mejor calidad y en la oportunidad requerida?

Porque es que atado a toda la literatura que sobre el tema tiene el Gobierno nacional con Decretos, Resoluciones, Lineamientos, etcétera, que al parecer para nada sirven, está la inmensa cantidad de dinero que se destina para este programa.

Solamente por mencionar cifras que reflejan la gravedad del asunto, sin ahondar en detalles, el pasado 15 de julio el Gobierno nacional asignó recursos adicionales por $9 481 500 666, para 24 Entidades Territoriales Certificadas (ETC), por su gestión con el PAE. 

Pero el mes anterior había entregado $26 0000 millones en recursos adicionales para el mismo programa. Es decir que en menos de sesenta días el Gobierno asignó aproximadamente $35 400 millones al PAE. Y si revisamos hacia atrás, en los últimos años se han incrementado los recursos de inversión del Presupuesto General de la Nación que se giran a las ETC. En el 2018 eran de $739 000 millones, para pasar en el 2022 a $1.2 billones. ¿No es esta última una cifra astronómica, para aceptar que en algunos lugares del país se desvíen de su destino final que deben ser los comedores estudiantiles?

Precisamente por esto es inadmisible que se refundan los dineros sabe Dios en qué bolsillos. Porque si la sociedad ha aceptado complacida comportamientos corruptos en el sector privado y oficial, al menos, debería hacer una excepción desde su moral equivocada rechazando radicalmente que, a los niños del país, con menos recursos y posibilidades, se les niegue desde sus primeros años de vida la oportunidad de ser mejores personas, porque el dinero público que debería estar invertido en una alimentación balanceada, termina probablemente en cuentas corrientes personales o paraísos fiscales. 

La Ciudad sin las Acacias acaso tiene otro reto que resolver; todo parece indicar que la Contraloría General de la República tiene los ojos puestos sobre el PAE de Girardot. Pues que así sea, para definir de una vez por todas qué es lo que sucede con los sueldos de las ecónomas, con lo cualitativo y cuantitativo de las raciones, con el estado físico e higiene de las cocinas, con los cursos de manipulación de alimentos de quienes los preparan, con el secretario de educación y el operador.

O las denuncias que se han hecho son falsas, o que rueden las cabezas que tengan que rodar.       

 

*Las opiniones plasmadas por los columnistas en ningún momento reflejan o comprometen la línea editorial ni el pensamiento de Plus Publicación.