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Democracia, buena fe y voluntad

Democracia, buena fe y voluntad

En tiempos electorales las comunidades se convulsionan y se escuchan voces de inconformismo popular que dicen cosas como, “los mismos con las mismas; esos bellacos políticos son una recua de bandidos; no hacen más que mal gastar la renta pública y todas sus acciones son movidas por intereses personales”. Lo de recua es porque no les alcanza para banda. También se oye decir, “no vuelvo a votar por ninguno de esos corruptos”.

Pero en nuestra ciudad toda esa insatisfacción no se refleja en las urnas el día de elecciones; contrario a esas expresiones de protesta, en el proceso electoral del año 2019 los resultados muestran una dinámica de participación alta.

Para elegir los integrantes del Concejo Municipal para el periodo 2020-2023 los resultados fueron: votos válidos 70%; voto en blanco 5%, este es la verdadera manifestación de inconformismo; nulos y no marcados 5%; abstencionismo 20%. Los dos últimos significan la indiferencia y la falta de compromiso con el desarrollo de la ciudad y el mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes. Estos datos se calculan con un potencial electoral para ese año de 72.000 ciudadanos aptos para votar y un total de votos depositados de 53.333 según actas de la Registraduría Nacional del Estado Civil.

Entre las dinámicas que mueven la intención y decisión de la gente para elegir sus gobernantes y representantes considero que en la ciudad se identifican cuatro principales: 

Voto Amistad y Familia: este es el voto inclinado por afectos; participan por el vínculo de verdadera amistad o parentesco civil o de consanguinidad con los candidatos o aspirantes sin esperar nada a cambio y no se fijan en discursos o promesas de campaña; votan y no más.

Voto Opinión: su fuerza se pierde porque escasamente el 15% de este, dato que se da por apreciación porque no existe manera real de establecerlo, hace parte de las primeras 30 mejores votaciones; el otro 85% de este voto queda atomizado entre los restantes 171 candidatos.Para el año 2019 hubo inscritos 201 candidatos al Concejo de la ciudad.

Desde cuando se implementó el modelo de elección con umbral y cifra repartidora para los concejos municipales ningún Partido ni Movimiento Político ha logrado alcanzar cuatro curules en el concejo de la ciudad. Tampoco ha ocurrido que un aspirante al concejo alcance de manera individual la cifra repartidora. Siempre han necesitado de los votos de la lista para lograr la curul. Por eso los que dicen que, “Salí concejal por mis propios votos” no han entendido aún cómo funciona la mecánica de la elección. Y es que causa risa ver en todo el país cómo un número considerable de candidatos actuales al concejo, o que han sido, y de concejales que han sido o que están ejerciendo como tal, desconocen qué es el umbral o cómo se establece la cifra repartidora.

El voto de opinión ha sido menospreciado e ignorado por la dirigencia política porque lo ven como un verdugo; es por eso por lo que han sostenido una forma de elección que lo mantiene lejos de conformar cuerpos colegiados transparentes y comprometidos.

Si las listas al concejo se elaboran e inscriben por ley o por iniciativa de los partidos con un número de aspirantes igual al 40% de las curules a cubrir, llegarían a los concejos municipales personas dispuestas a aportar voluntad y conocimiento en pro de la ciudad y sus habitantes. Solo así los votos de las otras dinámicas pueden llegar a derrotar el voto Prepago que tanto daño ha hecho y seguirá haciendo si no cambia el pensamiento de los legisladores o de los Partidos.

Este es el voto de quien elige candidato fijándose en las cualidades, calidades, visión y argumentos expuestos por el aspirante en su discurso y planteamiento de gobierno; viendo su actitud con la gente y captando su poder de convicción; mirando hoja de vida; leyendo programas de gobierno; indagando para conocer los comportamientos sociales del postulado; sus antecedentes disciplinarios en la vida laboral; las calidades morales y cívicas de su familia origen y el comportamiento con su familia establecida en el rol de padres y esposos.Este es el voto que ayuda a construir ciudad y bienestar.

Aquí está la gente que piensa y tiene claro lo que la ciudad necesita para generar bienestar y buena calidad de vida para todos sus habitantes. Este es el voto impulsado por la buena fe y voluntad que requiere la democracia.

Cuando la gente entienda que así es que se hace democracia, que el abstencionismo no es sinónimo de protesta e inconformismo y que la mejor arma para acabar con el atraso, la desesperanza y la mala política es el voto libre de cualquier interés personal pensando firmemente en el bien de todos, llegaran vientos que soplen un futuro de progreso y desarrollo; que mejoren la calidad de vida de los habitantes del puerto fluvial más importante que hubo en el interior del país y nuestra ciudad vuelva a tener la importancia que otrora mostró.

Voto Conveniencia o Necesidad: aquí están los votos de quienes aspiran a conservar su ubicación laboral; los que tienen la esperanza de ser ubicados laboralmente y aquellos que recibieron la promesa individual de parte de un aspirante y guardan la ilusión de recibir algún beneficio de los programas de ayudas entregadas por el Estado.

Voto Prepago: es el maldito engendro de las malas calañas “oferta y demanda”. Este hijo de las malas voluntades sí se mantiene agrupadito por las malas prácticas que se aprovechan para mal de la necesidad ajena. Lo que hay que decir de esto no se puede probar aun siendo verdad.

*Las opiniones plasmadas por los columnistas en ningún momento reflejan o comprometen la línea editorial ni el pensamiento de Plus Publicación.